martes, 7 de septiembre de 2010

Domingo 22 de Agosto: Entren por la puerta estrecha

title>

La Preparación

Busco un lugar que me ayude al encuentro con Dios, donde este cómodo y tranquilo. Busco una postura corporal para orar, hago un gesto de reverencia. Respiro lenta y profundamente para tranquilizarme, para relajarme, para que mi cuerpo también entre en oración, y preparo mi corazón para este encuentro…

Presencia de Dios

Busco la paz, me presento ante Él, siento que Dios me mira, me escucha, me conoce… Tomo el tiempo necesario para esto, no se trata de hacer un esfuerzo por acercarme a Dios sino de dejarlo entrar y estar frente a El con toda confianza. Su presencia es puramente amorosa, no viene a reprocharme ni a condenarme… viene a estar conmigo.

Leo el texto a contemplar

Evangelio según San Lucas 13, 22-30

Jesús iba enseñando por las ciudades y pueblos, mientras se dirigía a Jerusalén. Una persona le preguntó: "Señor, ¿es verdad que son pocos los que se salvan?". El respondió: "Traten de entrar por la puerta estrecha, porque les aseguro que muchos querrán entrar y no lo conseguirán. En cuanto el dueño de casa se levante y cierre la puerta, ustedes, desde afuera, se pondrán a golpear la puerta, diciendo: 'Señor, ábrenos'. Y él les responderá: 'No sé de dónde son ustedes'. Entonces comenzarán a decir: 'Hemos comido y bebido contigo, y tú enseñaste en nuestras plazas'. Pero él les dirá: 'No sé de dónde son ustedes; ¡apártense de mí todos los que hacen el mal!'. Allí habrá llantos y rechinar de dientes, cuando vean a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el Reino de Dios, y ustedes sean arrojados afuera.
Y vendrán muchos de Oriente y de Occidente, del Norte y del Sur, a ocupar su lugar en el banquete del Reino de Dios.Hay algunos que son los últimos y serán los primeros, y hay otros que son los primeros y serán los últimos".

Me imagino el lugar…

Una pradera verde donde está Jesús con sus discípulos charlando.

Pido al Señor… lo que quiero

Señor que pueda conocerte mas para seguirte mejor...
Para la reflexión personal
Jesús continua su viaje a Jerusalén hacia la cruz, pasando por pueblos y aldeas en los que enseñaba. En este contexto uno pregunta a Jesús: Señor, ¿son pocos aquellos que se salvaran? La pregunta como se ve, apunta al número: ¿ Cuántos vamos a salvarnos, pocos o muchos? La respuesta de Jesús traslada la atención del "cuántos" al " Cómo" nos salvamos.
Entonces Jesús aprovecha la oportunidad, en este evangelio, para instruir a los discípulos sobre los requisitos de la salvación. La cosa nos interesa naturalmente en sumo grado también a nosotros, discípulos de hoy que estamos frente al mismo problema. Pues bien, ¿ qué dice Jesús respecto del modo de salvarnos? Dos cosas: una negativa, una positiva; primero, lo que no sirve y no basta, después lo que sí sirve para salvarse. No sirve, o en todo caso no basta, para salvarse el hecho de pertenecer a determinado pueblo, a determinada raza o tradición, institución, aunque fuera el pueblo elegido del que proviene el Salvador: "Hemos comido y bebido contigo, y tú enseñaste en nuestras plazas... No sé de donde son ustedes" en el relato de Lucas, es evidente que los que hablan y reivindican privilegios son los judíos; en el relato de Mateo, el panorama se amplía: estamos ahora en un contexto de Iglesia; aquí oímos a cristianos que presentan el mismo tipo de pretensiones: " Profetizamos en tu nombre (o sea en el nombre de Jesús), hicimos milagros... pero la respuesta de Señor es la misma: ¡ no los conozco, apártense de mí! (Mt 7, 22-23). Por lo tanto, para salvarse no basta ni siquiera el simple hecho de haber conocido a Jesús y pertenecer a la Iglesia; hace falta otra cosa.
Justamente esta "otra cosa" es la que Jesús pretende revelar con las palabras sobre la " puerta estrecha". Estamos en la respuesta positiva , en lo que verdaderamente asegura la salvación. Lo que pone en el camino de la salvación no es un título de propiedad ( no hay títulos de propiedad para un don como es la salvación), sino una decisión personal. Esto es más claro todavía en el texto de Mateo que contrapone dos caminos y dos puertas - una estrecha y otra ancha - que conducen respectivamente una al vida y una a la muerte: esta imagen de los dos caminos Jesús la toma de (Deut 30,15ss) y de los profetas (Jer 21,8); fue para los primeros cristianos, una especie de código moral . Hay dos caminos - leemos en la Didaché - uno de la vida y otro de la muerte; pero la diferencia entre los dos caminos es grande. Al camino de la vida le corresponden el amor a Dios y al prójimo , el bendecir a quien maldice, el mantenerse alejado de los deseos carnales, perdonar a quien te ofende, ser sincero, pobre; en suma; los mandamientos de Dios y las bienaventuranzas de Jesús. Al camino de la muerte le corresponden, por el contrario, la violencia la hipocresía, la opresión del pobre, la mentira; en otras palabras lo opuesto, a los mandamientos y las bienaventuranzas.
Volvamos al hilo del discurso; Jesús rompe el esquema y lleva el tema al plano personal y cualitativo no solo es necesario pertenecer a una determinada "comunidad" ligada a una serie de practicas religiosas que nos dan la garantía de la salvación. Lo importante es atravesar la puerta estrecha es decir el empeño serio y personal por la búsqueda del reino de Dios, esta es la única garantía que nos da la certeza que se está en el camino que nos conduce a la luz de la salvación. Jesús ha repetido muchas veces este concepto " no todos los que me dicen Señor, Señor entraran en el Reino de los cielos, sino aquel que hace la voluntad de mi Padre que esta en los cielos".
Comer y beber el cuerpo y la sangre de Señor, escuchar su Palabra, multiplicar las oraciones es importante pero no es suficiente para alcanzar la Salvación, porque como afirma Dios por boca del profeta Isaías " no puedo soportar falsedad y solemnidad" (1,13) al rito se debe unir la vida, la religión debe impregnar toda la vida la oración debe orientarse a la practica de la caridad, la liturgia debe abrirse a la justicia y al bien de otra manera como han dicho los profetas el culto es hipócrita y es incapaz de llevarnos a la salvación, y escucharemos las palabras de Jesús "aléjense de mi operarios de iniquidad, el acento esta en las obras, expresión de una
La vida Cristiana es una vida de lucha diaria por elevarse a un nivel espiritual superior; es erróneo cruzarse de brazos y relajarse después de haber hecho un compromiso personal con Cristo. No podemos quedarnos estancados en nuestra fidelidad al reino de Dios.
Creer es una actitud seria y radical y no solo se reduce aciertos actos de devoción, estos pueden ser signos de una adhesión radical; finalmente al Reino de Dios son admitidos todos los justos de la tierra que han luchado, amado y se han esforzado por su fe con sinceridad de corazón, esto significa que el cristianismo se abre a todas las razas, a todas las culturas, a todas las expresiones sociales y personales sin ninguna restricción.

Hablo Con Dios

La contemplación es también momento de encuentro, puedo cerrar mi oración hablando con Dios o dialogando con Jesús acerca de cómo la pregunta del de Jesús también a mi me toca responderla... podemos hablarle de nuestros temores, o de nuestra alegría... podemos pedirle su espíritu para poder proclamar con nuestras palabra y nuestras vidas que Jesús es el enviado del Padre.

Termino rezando un Padre Nuestro o alguna oración que me de devoción.

EXÁMEN DE LA ORACIÓN: Algunos pasos que pueden ayudar:


1º paso: Pídele a Dios


    • memoria para recordar los regalos que Dios te ha dado en esta oración


    • entendimiento para comprender su significado


    • voluntad para realizar el deseo que me ha manifestado
2º paso: Reviso si he puesto los medios para que me vaya bien en la oración


    • ¿Me hice consciente de que iba a hablar con Dios y me preparé para el encuentro?


    • ¿Tomé un tiempo para serenarme antes de dar comienzo a la oración?


    • ¿Hice momentos de silencio para ponerme en su presencia y disponerme a escuchar lo que Dios quería comunicarme?
3º paso: ¿Con qué sentimientos terminé la oración? Utiliza palabras que lo definan: paz, alegría, confianza, sensación de perder el tiempo, ansiedad...
4º paso: ¿He visto algo con claridad? ¿Alguna idea ha cobrado fuerza dentro de mi?
5º paso: ¿A qué me he sentido animado? ¿Qué invitación me hace Jesús?
6º Paso: ¿Que medio voy a utilizar para responder a esa invitación?
7º paso: termino agradeciéndole a Dios este encuentro y le pido que me ayude a poner por obra lo que el me ha mostrado. Rezo un Padre Nuestro.
8º paso: escribo brevemente lo más resaltante.


PARA COMPARTIR EN GRUPO:



Para dialogar en grupos:
1.- Nos presentamos: edad, lugar de donde soy, lugar donde vivo actualmente, ¿Estudio? ,¿Dónde? ¿En qué año? ¿Trabajo? ¿En qué?


2.- "Al final, el que se salva sabe y el que no, no sabe nada", decía el adagio clásico. ¿De qué sirve al ser humano ganar todo el mundo si al final se malogra a sí mismo. Cómo voy construyendo mi salvación, por puro culto y liturgia o con obras de amor y servicio?

martes, 10 de agosto de 2010

María partió sin demora

La Preparación
Busco un lugar que me ayude al encuentro con Dios, donde este cómodo y tranquilo. Busco una postura corporal para orar, hago un gesto de reverencia. Respiro lenta y profundamente para tranquilizarme, para relajarme, para que mi cuerpo también entre en oración, y preparo mi corazón para este encuentro…
Presencia de Dios
Busco la paz, me presento ante Él, siento que Dios me mira, me escucha, me conoce… Tomo el tiempo necesario para esto, no se trata de hacer un esfuerzo por acercarme a Dios sino de dejarlo entrar y estar frente a El con toda confianza. Su presencia es puramente amorosa, no viene a reprocharme ni a condenarme… viene a estar conmigo.
Leo el texto a contemplar
Evangelio según San Lucas

En aquellos días, María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá. Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel.
Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno, e Isabel, llena del Espíritu Santo,exclamó: "¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre!¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme?Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno. Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor".
María dijo entonces:
"Mi alma canta la grandeza del Señor, y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador, porque el miró con bondad la pequeñez de tu servidora. En adelante todas las generaciones me llamarán feliz, porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas: ¡su Nombre es santo! Su misericordia se extiende de generación en generación sobre aquellos que lo temen. Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los soberbios de corazón. Derribó a los poderosos de su trono y elevó a los humildes. Colmó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías. Socorrió a Israel, su servidor, acordándose de su misericordia, como lo había prometido a nuestros padres, en favor de Abraham y de su descendencia para siempre".
María permaneció con Isabel unos tres meses y luego regresó a su casa.
Me imagino el lugar…
Me imagino el camino que Daría tuvo que atravesar para llegar a la casa de su prima, su casa, el patio, las habitaciones... me meto dentro de la escena.
Pido al Señor… lo que quiero
Conocimiento interno del Señor para que más lo ame y más lo siga.

LA CONTEMPLACIÓN EN TRES PASOS
La oración Ignaciana es esencialmente contemplación.
Ella se acerca al misterio desde una tripe perspectiva: Viendo a los personajes, escuchando lo que ellos hablan y mirando lo que hacen, para sacar algún provecho.

1° Momento: veo a los personajes de la escena
María recibe del ángel el anuncio del embarazo de su prima Isabel, ella se olvida de si misma y con rapidez acude en ayuda de su pariente.
María podría elegir cualquier ruta para llegar a la casa de su prima, pero elige la más “rápida” aunque ella implicase algunos peligros...
María necesita ver a su prima embarazada para confirmar las palabras del ángel y que la promesa de Dios a su pueblo comenzó a ser realidad.

Reflexiono en mi, me pregunto...

2° momento: Escucho lo que hablan las personas.
María saluda a Isabel... prestamos atención no sólo a las palabras sino también a la carga emotiva que tienen sus palabras... Es significativo que las palabras que usa María son las misma que uso el Ángel con ella... no es cualquier modo de saludarse, sino que es el modo con que Dios saluda a quienes visita...
«Al oír Isabel el saludo de María, la criatura dio un salto en su vientre e Isabel se llenó de Espíritu Santo» (1,41). El saludo de María comunica el Espíritu a Isabel y al niño. La presencia del Espíritu Santo en Isabel se traduce en un grito poderoso y profético: « ¡ Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! Y ¿quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? Mira, en cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. ¡Dichosa la que ha creído que llegará a cumplirse lo que le han dicho de parte del Señor!» (1,42-45).
Isabel habla como profetisa: se siente pequeña e indigna ante la visita de la que lleva en su seno el Señor del universo. Sobran las palabras y explicaciones cuando uno ha entrado en la sintonía del Espíritu.
Escuchamos el cántico del Magnifica que entona María, sólo canta quien se siente alegre, porque muchas veces nuestra alegría se transforma en canto...
Escuchamos la letra de esta canción; ella tiene dos partes:

La primera parte: María hace memoria, recuerda cómo Dios ha sido bueno con su pueblo; pero este recordar de María no es cualquier modo de hacer memoria, sino que María expresa que todas esas cosas que Dios ha hecho con su pueblo también lo ha hecho con ella.
«Proclama mi alma la grandeza del Señor y se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador, porque se ha fijado en la humillación de su sierva. Pues mira, desde ahora me llamarán dichosa todas las generaciones, porque el Potente ha hecho grandes cosas a mi favor -Santo es su nombre- y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación» (1,46-50)

Segunda parte: La alegría de la salvación hace que María se proyecte al futuro...
«Su brazo ha intervenido con fuerza, ha desbaratado los planes de los arrogantes: derriba del trono a los poderosos y encumbra a los humillados; a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide de vacío» (1,51-53).
La gracia de Dios actúa de la misma manera de en nosotros, nos hace proyectar el futuro, soñar para adelante...

Reflexionamos en nosotros mismo para sacar algún provecho.

3°Momento: Miro lo que hacen…
Al igual que el ángel «entró» en su casa y la «saludó» con el saludo divino, María «entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel». De mujer a mujer, de mujer embarazada a mujer embarazada, de la que va a ser Madre de Dios a la que será madre del Precursor.
Miramos cómo canta María y cómo escucha Isabel.
Lucas dice al final: «María permaneció con ella como tres meses y regresó a su casa» (1,56). Lucas hace hincapié en la prolongada permanencia de María al servicio de su pariente, aludiendo al ultimo período de su gestación.

Reflexionamos para sacar algún provecho.

Hablo Con Dios
La contemplación es también momento de encuentro, puedo cerrar mi oración hablando con Dios Padre o dialogando con Jesús acerca del Reino... así como también acerca de lo que necesitamos y de lo que podemos ofrecerle... podemos hablarle de nuestros temores, o de nuestra alegría... podemos pedirle su espíritu para poder proclamar con nuestras palabra y nuestras vidas que Jesús es el enviado del Padre.

Termino rezando un Padre Nuestro o alguna oración que me de devoción.

EXAMEN DE LA ORACIÓN:
1º paso: Pídele a Dios
memoria para recordar los regalos que Dios te ha dado en esta oración
entendimiento para comprender su significado
voluntad para realizar el deseo que me ha manifestado
2º paso: Reviso si he puesto los medios para que me vaya bien en la oración
¿Me hice consciente de que iba a hablar con Dios y me preparé para el encuentro?
¿Tomé un tiempo para serenarme antes de dar comienzo a la oración?
¿Hice momentos de silencio para ponerme en su presencia y disponerme a escuchar lo que Dios quería comunicarme?
3º paso: ¿Con qué sentimientos terminé la oración? Utiliza palabras que lo definan: paz, alegría, confianza, sensación de perder el tiempo, ansiedad...
4º paso: ¿He visto algo con claridad? ¿Alguna idea ha cobrado fuerza dentro de mi?
5º paso: ¿A qué me he sentido animado? ¿Qué invitación me hace Jesús?
6º Paso: ¿Que medio voy a utilizar para responder a esa invitación?
7º paso: termino agradeciéndole a Dios este encuentro y le pido que me ayude a poner por obra lo que el me ha mostrado. Rezo un Padre Nuestro.
8º paso: escribo brevemente lo más resaltante.

Pequeño Rebaño

-8">

La Preparación

Busco un lugar que me ayude al encuentro con Dios, donde este cómodo y tranquilo. Busco una postura corporal para orar, hago un gesto de reverencia. Respiro lenta y profundamente para tranquilizarme, para relajarme, para que mi cuerpo también entre en oración, y preparo mi corazón para este encuentro…

Presencia de Dios

Busco la paz, me presento ante Él, siento que Dios me mira, me escucha, me conoce… Tomo el tiempo necesario para esto, no se trata de hacer un esfuerzo por acercarme a Dios sino de dejarlo entrar y estar frente a El con toda confianza. Su presencia es puramente amorosa, no viene a reprocharme ni a condenarme… viene a estar conmigo.

Leo el texto a contemplar

Evangelio según San Lucas 12, 32-48

[32]No temas, pequeño rebaño, que su Padre ha decidido dales el reino.[33]Vendan sus bienes y den limosna. Procuren bolsas que no envejezcan, un tesoro inagotable en el cielo, donde los ladrones no llegan ni los roe la polilla.[34]Pues donde está tu tesoro, allí también estará vuestro corazón.[35]Tengan la cintura ceñida y encendidos los candiles.[36]Sean como aquellos que aguardan a que el amo vuelva de una boda, para abrirle en cuanto llegue y llame.[37]Dichosos los criados a quienes el amo, al llegar, los encuentre velando: les aseguro que se ceñirá, los hará sentarse a la mesa y les irá sirviendo.[38]Y si llega a medianoche o de madrugada y los encuentra así, dichosos ellos.[39]Saben que si el amo de casa supiera a qué hora iba a llegar el ladrón, no le dejaría abrir un boquete en su casa.[40] Así también ustedes estén preparados, pues cuando menos lo esperen, llegará el Hijo del Hombre.[41]Pedro le preguntó: ---Señor, ¿dices esta parábola por nosotros o por todos?[42]El Señor contestó: ---¿Quién es el criado fiel y prudente a quien el amo pondrá al frente de la servidumbre, para que les reparta las raciones de comida a su tiempo?[43]Dichoso aquel criado a quien su amo, al llegar, lo encuentre actuando así.[44] Les aseguro que le encomendará todas sus posesiones.[45]Pero si aquel criado, pensando que su amo tarda en llegar, se pone a pegar a los siervos y siervas, a comer y beber y emborracharse,[46]llegará el amo de aquel criado el día y la hora que menos lo espera y lo hará trizas, dándole el destino de los desleales.[47]Aquel criado que, conociendo la voluntad de su amo, no dispone y ejecuta lo que quiere el amo, recibirá muchos golpes;[48]pero aquel que no conociéndola, cometa acciones dignas de castigo, recibirá pocos golpes. A quien mucho se le dio mucho se le pedirá; a quien mucho se le confió mucho más se le exigirá.


El texto de hoy nos habla de vigilancia, de estar atentos de no dormirnos. Mucho menos de estar dispersos y no darnos cuenta por donde se nos manifiesta el Señor. Qué cosas están pasando en nuestra vida, cosas que nos causan alegría o nos provocan dolor o exigen trabajo y esfuerzo.

Nos habla también de ver dónde ponemos nuestro corazón que es la sede de nuestros sentimientos, pensamientos y de la voluntad.

El examen ignaciano nos lleva a pararnos de vez en cuando y entrar en diálogo con el Señor para ver:¿qué nos está pasando, cómo nos sentimos, por dónde nos lleva el Señor?

Me imagino el lugar…

Una pradera verde donde está Jesús con sus discípulos charlando.

Pido al Señor… lo que quiero


Señor que pueda estar atento a los signos de tu presencia, que sepa esperarte.


LA CONTEMPLACION EN TRES PASOS

La oración Ignaciana es esencialmente contemplación.

Ella se acerca al misterio desde una tripe perspectiva: Viendo a los personajes, escuchando lo que ellos hablan y mirando lo que hacen, para sacar algún provecho.

1° Momento: veo a los personajes de la escena

Jesús y a sus discípulos que están escuchando al Maestro.


Reflexiono en mi, me pregunto ...


2° momento: Escucho lo que dicen o hablan las personas.

Escuchamos a Jesús...“estén preparados”, “donde esté tu tesoro estará tu corazón”



Reflexionamos en nosotros mismo para sacar algún provecho.

3°Momento: Miro lo que hacen…


Los discípulos escuchan a Jesús, se sorprenden de lo que dice. Le preguntan sus dudas.



Siempre buscando sacar algún provecho respecto de nuestra vida. ¿Qué me dice esto a mí?


Hablo Con Dios

La contemplación es también momento de encuentro, puedo cerrar mi oración hablando con Dios o dialogando con Jesús acerca de cómo la pregunta del de Jesús también a mi me toca responderla... podemos hablarle de nuestros temores, o de nuestra alegría... podemos pedirle su espíritu para poder proclamar con nuestras palabra y nuestras vidas que Jesús es el enviado del Padre.


Termino rezando un Padre Nuestro o alguna oración que me de devoción.


EXÁMEN DE LA ORACIÓN: Algunos pasos que pueden ayudar:


1º paso: Pídele a Dios

    • memoria para recordar los regalos que Dios te ha dado en esta oración

    • entendimiento para comprender su significado

    • voluntad para realizar el deseo que me ha manifestado

2º paso: Reviso si he puesto los medios para que me vaya bien en la oración

    • ¿Me hice consciente de que iba a hablar con Dios y me preparé para el encuentro?

    • ¿Tomé un tiempo para serenarme antes de dar comienzo a la oración?

    • ¿Hice momentos de silencio para ponerme en su presencia y disponerme a escuchar lo que Dios quería comunicarme?

3º paso: ¿Con qué sentimientos terminé la oración? Utiliza palabras que lo definan: paz, alegría, confianza, sensación de perder el tiempo, ansiedad...

4º paso: ¿He visto algo con claridad? ¿Alguna idea ha cobrado fuerza dentro de mi?

5º paso: ¿A qué me he sentido animado? ¿Qué invitación me hace Jesús?

6º Paso: ¿Que medio voy a utilizar para responder a esa invitación?

7º paso: termino agradeciéndole a Dios este encuentro y le pido que me ayude a poner por obra lo que el me ha mostrado. Rezo un Padre Nuestro.

8º paso: escribo brevemente lo más resaltante.

PARA COMPARTIR EN GRUPO:



Para los grupos nuevos

1.- Nos presentamos: edad, lugar de donde soy, lugar donde vivo actualmente, ¿Estudio? ,¿Dónde? ¿En qué año? ¿Trabajo? ¿En qué?


Para los grupos ya formados

1.- ¿Cómo es tu vida de oración?


Para todos


2.- Desde tu experiencia de oración ¿Qué cosas son importantes? Y a ti ¿Que cosas te ayudan?



3.- ¿Que te llegó de esta oración?




4.- Desde tu experiencia de Oración: ¿Cómo identificas la voz de Dios de las demás voces?

miércoles, 21 de julio de 2010

La insistencia en la Oración

La Preparación

Busco un lugar que me ayude al encuentro con Dios, donde este cómodo y tranquilo. Busco una postura corporal para orar, hago un gesto de reverencia. Respiro lenta y profundamente para tranquilizarme, para relajarme, para que mi cuerpo también entre en oración, y preparo mi corazón para este encuentro…

Presencia de Dios

Busco la paz, me presento ante Él, siento que Dios me mira, me escucha, me conoce… Tomo el tiempo necesario para esto, no se trata de hacer un esfuerzo por acercarme a Dios sino de dejarlo entrar y estar frente a El con toda confianza. Su presencia es puramente amorosa, no viene a reprocharme ni a condenarme… viene a estar conmigo.

Leo el texto a contemplar

Evangelio según San Lucas 11,1-13

Un día, Jesús estaba orando en cierto lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: «Señor, enseñarnos a orar, así como Juan enseñó a sus discípulos». Él les dijo entonces: «Cuando oren, digan:
Padre, santificado sea tu Nombre, que venga tu Reino; danos cada día nuestro pan cotidiano; perdona nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a aquellos que nos ofenden; y no nos dejes caer en la tentación».

Jesús agregó: «Supongamos que alguno de ustedes tiene un amigo y recurre a él a medianoche, para decirle: “Amigo, préstame tres panes, porque uno de mis amigos llegó de viaje y no tengo nada que ofrecerle”, y desde adentro él le responde: “No me fastidies; ahora la puerta está cerrada, y mis hijos y yo estamos acostados. No puedo levantarme para dártelos”. Yo les aseguro que aunque él no se levante para dárselos por ser su amigo, se levantará al menos a causa de su insistencia y le dará todo lo necesario.

También les aseguro: pidan y se les dará, busquen y encontrarán, llamen y se les abrirá. Porque el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abrirá. ¿Hay algún padre entre ustedes que dé a su hijo una serpiente cuando le pide un pescado? ¿Y si le pide un huevo, le dará un escorpión? Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a aquellos que se lo pidan!».

Me imagino el lugar…

Seguramente la escena transcurre entre los montes donde Jesús tantas veces hablo a sus discípulos o tal vez cerca de aquella explanada donde multiplico los panes.

Pido al Señor… lo que quiero

Conocimiento interno del Señor para que más lo ame y más lo siga.

LA CONTEMPLACION EN TRES PASOS
La oración Ignaciana es esencialmente contemplación.
Ella se acerca al misterio desde una tripe perspectiva: Viendo a los personajes, escuchando lo que ellos hablan y mirando lo que hacen, para sacar algún provecho.

1° Momento: veo a los personajes de la escena

Seguramente los discípulos empiezan a sentir las exigencias de seguir a Jesús, el estar físicamente no les alcanza, necesitan comulgan con Jesús en el Proyecto del Padre... estar en íntima relación con el Padre para conocer, amar y realizar su proyecto: el reino.
Vemos a Jesús, intentamos entrar en lo más profundo de su persona, para conocer aquello que lo mueve... él habla de su Padre con una naturalidad, con una familiaridad que sólo puede nacer de quien se sabe Hijo amado...

Reflexiono en mi, me pregunto ¿Cómo es mi relación con Jesús?,
¿Como es mi relación con el Padre?

2° momento: Escucho lo que dicen o hablan las personas.

Escuchamos a Jesús dejándonos la oración de los cristianos... generaciones de hombres y mujeres a través de la historia seguiremos repitiendo esas palabras.. trato de saborearlas, de gustarlas.
Escucho los concejos de Jesús acerca de la oración... pidan... se les dará... busquen, encontrarán... llamen... se les abrirá...
Insistan... porque a Dios le gustan aquellos que insisten hasta lograr lo que quieren...


Reflexionamos en nosotros mismo para sacar algún provecho.

3°Momento: Miro lo que hacen…

Miramos de vuelta escena, Jesús y sus discípulos...
Jesús que habla... sus discípulos que escuchan...
Hay modos y modos de escuchar, están aquello que escuchan sin atender... están aquellos que atienden sin comprender... están aquellos que comprenden pero que después no llevan a la práctica lo entendido...


Reflexionamos para sacar algún provecho.

Hablo Con Dios

La contemplación es también momento de encuentro, puedo cerrar mi oración hablando con Dios Padre o dialogando con Jesús acerca del Reino... así como también acerca de lo que necesitamos y de lo que podemos ofrecerle... podemos hablarle de nuestros temores, o de nuestra alegría... podemos pedirle su espíritu para poder proclamar con nuestras palabra y nuestras vidas que Jesús es el enviado del Padre.

Termino rezando un Padre Nuestro o alguna oración que me de devoción.

EXÁMEN DE LA ORACIÓN: Algunos pasos que pueden ayudar:


1º paso: Pídele a Dios
  • memoria para recordar los regalos que Dios te ha dado en esta oración 
  • entendimiento para comprender su significado 
  • voluntad para realizar el deseo que me ha manifestado
    2º paso: Reviso si he puesto los medios para que me vaya bien en la oración

    • ¿Me hice consciente de que iba a hablar con Dios y me preparé para el encuentro?
    • ¿Tomé un tiempo para serenarme antes de dar comienzo a la oración?
    • ¿Hice momentos de silencio para ponerme en su presencia y disponerme a escuchar lo que Dios quería comunicarme?
      3º paso: ¿Con qué sentimientos terminé la oración? Utiliza palabras que lo definan: paz, alegría, confianza, sensación de perder el tiempo, ansiedad...
      4º paso: ¿He visto algo con claridad? ¿Alguna idea ha cobrado fuerza dentro de mi?
      5º paso: ¿A qué me he sentido animado? ¿Qué invitación me hace Jesús?
      6º Paso: ¿Que medio voy a utilizar para responder a esa invitación?
      7º paso: termino agradeciéndole a Dios este encuentro y le pido que me ayude a poner por obra lo que el me ha mostrado. Rezo un Padre Nuestro.
      8º paso: escribo brevemente lo más resaltante.

      Para nuestros amigos


      Escojo mis amigos no por la piel u otro arquetipo cualquiera,
      y sí por la pupila.
      Tiene que tener un brillo cuestionador
      y una tonalidad inquietante.
      A mí no me interesan los buenos de espíritu
      ni los malos de hábitos.
      Me quedo con aquellos
      que hacen de mí un loco y un santo.
      De ellos no quiero respuesta, quiero mi opuesto.
      Que me traigan dudas y angustias
      y aguanten lo peor que hay en mí.
      Para eso, sigo siendo loco.
      Los quiero santos, para que no duden de las diferencias
      y pidan perdón por las injusticias.
      Escojo mis amigos por la cara lavada y por el alma expuesta.
      No quiero sólo el hombro o el regazo,
      quiero también la mayor de sus alegrías.
      Amigo que no ríe con uno, no sabe sufrir con uno.
      Mis amigos son todos así: mitad estupidez, mitad seriedad.
      No quiero risas previsibles ni llantos piadosos.
      Quiero amigos serios,
      de aquellos que hacen de la realidad su fuente de aprendizaje,
      pero luchan para que la fantasía no desaparezca.
      No quiero amigos adultos ni aburridos.
      Los quiero mitad infancia y otra mitad vejez.
      Niños, para que no olviden
      el valor del viento en el rostro
      y viejos, para que nunca tengan prisa.
      Tengo amigos para saber quién soy yo.
      Pues viéndolos locos y santos,
      bobos y serios,
      niños y viejos,
      nunca me olvidaré de que la "normalidad"
      es una ilusión imbécil y estéril.

      lunes, 19 de julio de 2010

      Marta y María


      La Preparación

      Busco un lugar que me ayude al encuentro con Dios, donde este cómodo y tranquilo. Busco una postura corporal para orar, hago un gesto de reverencia. Respiro lenta y profundamente para tranquilizarme, para relajarme, para que mi cuerpo también entre en oración, y preparo mi corazón para este encuentro…

      Presencia de Dios

      Busco la paz, me presento ante Él, siento que Dios me mira, me escucha, me conoce… Tomo el tiempo necesario para esto, no se trata de hacer un esfuerzo por acercarme a Dios sino de dejarlo entrar y estar frente a El con toda confianza. Su presencia es puramente amorosa, no viene a reprocharme ni a condenarme… viene a estar conmigo.

      Leo el texto a contemplar

      Evangelio según san Lucas 10, 38-42 - HA ELEGIDO LA MEJOR PARTE


      Jesús entró en un pueblo, y una mujer que se llamaba Marta lo recibió en su casa. Tenía una hermana llamada María, que sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra.

      Marta, que estaba muy ocupada con los quehaceres de la casa, dijo a Jesús: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola con todo el trabajo? Dile que me ayude.»

      Pero el Señor le respondió: «Marta, Marta, te inquietas y te agitas por muchas cosas, y sin embargo, pocas cosas, o más bien, una sola es necesaria. María eligió la mejor parte, que no le será quitada.»

      Me imagino el lugar…

      En el camino de fe del hombre, Dios se deja encontrar y se hace huésped.Abraham ofrece hospitalidad a Dios, que se le muestra bajo las apariencias de tres extranjeros que van de paso. La casa de Marta y María es uno de estas casas donde Jesús se sabe bien recibido. Estas mujeres que reciben y acogen a Jesús forman parte de aquellos que han estado en contacto con Jesús, que lo han amado y seguido. En el Evangelio Jesús se detiene para descansar en casa de sus amigos de Betania.

      Pido al Señor… lo que quiero

      Conocimiento interno del Señor para que mas lo ame y mas lo siga.

      LA CONTEMPLACION EN TRES PASOS

      La oración Ignaciana es esencialmente contemplación.

      Ella se acerca al misterio desde una tripe perspectiva:

      Viendo a los personajes...

      escuchando lo que ellos hablan...

      y mirando lo que hacen...

      para sacar algún provecho respecto de mi vida. ¿Qué me dice esto a mí?


      Para reflexionar:En la figura de las dos hermanas se hacen visibles dos modos de recibir a Jesús.Marta es una típica ama de casa: siempre haciendo algo, no se detiene un instante. Esclava de su trabajo, no le alcanza el tiempo para nada... Y a veces ese «nada» es importante. No descubre que lo importante es sentarse, dejar la limpieza de la casa, y atender al amigo. María sentada a los pies del Maestro, en la postura clásica del discípulo lo escucha con atención. Era la forma común de comportamiento entre los alumnos de los rabinos.

      Marta se queja ya que su hermana la dejó sola para el trabajo y lo único que hace es estar sentada a los pies de Jesús.Cristo responde juzgando ambas actitudes. Su respuesta no es de condenación a la preocupación que anima a Marta sino que esclarece la situación y le da su verdadera dimensión.

      Marta y María representan dos dimensiones del seguimiento de Jesús.Marta se entrega en múltiples tareas, es una mujer servicial, incansable, atenta seguramente a todo lo que pudiera necesitar Jesús y cualquiera de los que iban con él. Jesús no desautoriza la acción. Incluso una mística como santa Teresa dice, que, si todos hiciésemos como María, Jesús se quedaría sin comer.Para Jesús no hay oposición entre acción y contemplación: pero todo debe tener su raíz profunda en esa escucha atenta de de Dios. Así, podemos llegar a ser «contemplativos en la acción» o «activos en la contemplación».

      María «ha escogido la parte mejor, y ésa no se le quitará», dice Jesús: María centrada en las palabras de Jesús, en simboliza la escucha de la palabra de Dios que no excluye las demás ocupaciones, pero sí debe ser lo primero. De esa escucha debe surgir la verdadera acción por el reino. Para que la acción del creyente sea auténtica tiene que estar fundamentada en la escucha de la vida que se manifiesta en Jesús de Nazaret.

      El auténtico hombre activo es contemplativo, y al contrario.Sólo uniendo la acción y la contemplación viviremos a fondo nuestra vida, sabremos mirar con ojos serenos lo que verdaderamente merece la pena, podremos descubrir la presencia de Dios en nuestra vida y en la vida de cada ser humano.

      Los cristianos que glorifican la oración, la alabanza, la vida interior, la gracia, los carismas no pueden hacerlo llegando al olvido de la fe en todo su compromiso histórico de transformación del mundo. Por otro lado los cristianos entregados con generosidad al trabajo solidario por la justicia, a la acción social y humanizadora en todas sus formas no pueden olvidar la oración, la liturgia, la vida interior sin caer en el riesgo de adulterar

      Somos discípulos recibiendo a Jesús como huésped de nuestra vida en la verdad misteriosa de su Palabra. En cada Eucaristía siempre se nos brinda la ocasión de dar hospitalidad como discípulos del Maestroa de verdad que fortalece la fe, centra la esperanza y purifica el amor. Lucas hace de María un modelo de discípulo de Jesús en razón de la escucha de y nos presenta a Marta como discípula que es capaz de servir desde el amor.

      Marta y María. Una síntesis. No una contraposición ni una competición que nos marca una senda en nuestra vida de discípulos misioneros: hombres de a la escucha atenta y comprometidos en el trabajo generoso por el Reino.

      “ Una cosa es necesaria”, escuchar y hospedar  progresivamente el Proyecto de Dios para cada uno respondiendo con generosidad y entrega. De esa manera lo importante será lo urgente.

      Algunas preguntas para reflexionar y discernir: ¿Que lugar le doy a la oración?

      ¿Descubro la necesidad ponerme a la escucha del Señor?¿En que modifica mi oración mi modo de vivir mi apostolado?

      Ayudame a elegir la mejor parte....


      Para rezar

      Señor, buscarte a ti y buscar lo que tú quieres es lo mismo.

      Cuando busco al Dios que llevo dentro, te busco a ti,

      y al encontrarte, necesariamente te pregunto siempre lo mismo

      ¿qué quieres Señor que haga?

      Y la respuesta que me das es indefectiblemente

      una respuesta de amor manifestado en las obras.

      Ponerse a tu disposición se traduce cada día

      en hacer lo que tú quieres.

      Y tú quieres siempre el amor a ti y a los hermanos.

      Mal podría llamarme seguidor tuyo

      si no fuera esa mi única pretensión.

      Encontrarte es ponerse en actitud permanente de escucha.

      Encontrarse contigo, Señor, es abrir el corazón a tus proyectos,

      que son los proyectos de tu Reino universal y de amor.

      Encontrarse contigo en la oración, en mi santuario interior,

      es mirar al futuro, soñar contigo, con tu Iglesia,

      con tu humanidad sedienta de ti.

      Es animarse cada día a comenzar de nuevo,

      desde la sencillez, despojándose de los propios planes

      para ponerse bajo los planes programados por Dios.

      Es aceptar tu voluntad, sin cálculos ni sentimientos.

      Por eso es tan bello y tan duro al mismo tiempo

      seguir tus huellas, ser tu seguidor.

      Tu seguidor se define por la fe y el amor a ti.

      Tu haces tuya la vida de tu seguidor,

      si el seguidor se pone a disposición del Padre,

      como hiciste tú: “Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.”.

      Hablo Con Dios

      La contemplación es también momento de encuentro, puedo cerrar mi oración hablando con Dios o dialogando con Jesús acerca de cómo la pregunta del de Jesús también a mi me toca responderla... podemos hablarle de nuestros temores, o de nuestra alegría... podemos pedirle su espíritu para poder procamar con nuestras palabra y nuestras vidas que Jesús es el enviado del Padre.

      Termino rezando un Padre Nuestro o alguna oración que me de devoción.

      EXÁMEN DE LA ORACIÓN: preguntasque pueden ayudar:

      ¿Como comencé a rezar?

      ¿Hice silencio interior para escuchar lo que El tenia para decirme?

      ¿Que palabras definen los sentimientos que tuve durante mi oración? (paz, alegria, confianza, sensación de perder el tiempo, ansiedad...)

      ¿Como termine?

      ¿Algo ha cobrado fuerza dentro de mi?

      PARA COMPARTIR EN GRUPO:

      Para los grupos nuevos

      1.- Nos presentamos: edad, lugar de donde soy, lugar donde vivo actualmente, ¿Estudio? ,¿Dónde? ¿En qué año? ¿Trabajo? ¿En qué?

      Para los grupos ya formados

      1.- ¿Podrías compartir con tu grupo algunas de las sensaciones que te produjo esta oración?

      Para todos

      2.- Desde tu experiencia de oración ¿Qué cosas son importantes? Y a ti ¿Que cosas te ayudan?

      3.- En nuestra experiencia de «Contemplación Ignaciana»... nos encontramos con diversos sentimientos... ¿podrías compartir algunos...?

      4.- Desde tu experiencia de Oración: ¿Cómo identificas los buenos sentimientos, deaquellos queno lo son?

      4


      viernes, 2 de julio de 2010

      Domingo 4 de Julio "el envío de los 72..."

      La Preparación
      Busco un lugar que me ayude al encuentro con Dios, donde este cómodo y tranquilo. Busco una postura corporal para orar, hago un gesto de reverencia. Respiro lenta y profundamente para tranquilizarme, para relajarme, para que mi cuerpo también entre en oración, y preparo mi corazón para este encuentro…

      Presencia de Dios
      Busco la paz, me presento ante Él, siento que Dios me mira, me escucha, me conoce… Tomo el tiempo necesario para esto, no se trata de hacer un esfuerzo por acercarme a Dios sino de dejarlo entrar y estar frente a El con toda confianza. Su presencia es puramente amorosa, no viene a reprocharme ni a condenarme… viene a estar conmigo.

      Leo el texto a contemplar
      Evangelio según san Lucas 10, 1-9

      1 Después de esto, el Señor designó a otros setenta y dos, y los envió de dos en dos para que lo precedieran en todas las ciudades y sitios adonde él debía ir.
      2 Y les dijo: "La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha.3 ¡Vayan! Yo los envío como a ovejas en medio de lobos.4 No lleven dinero, ni alforja, ni calzado, y no se detengan a saludar a nadie por el camino.5 Al entrar en una casa, digan primero: '¡Que descienda la paz sobre esta casa!'.
      6 Y si hay allí alguien digno de recibirla, esa paz reposará sobre él; de lo contrario, volverá a ustedes.7 Permanezcan en esa misma casa, comiendo y bebiendo de lo que haya, porque el que trabaja merece su salario. No vayan de casa en casa.8 En las ciudades donde entren y sean recibidos, coman lo que les sirvan;9 curen a sus enfermos y digan a la gente: 'El Reino de Dios está cerca de ustedes'.

      Me imagino el lugar…
      Me imagino el lugar donde Jesús se reune con sus discípulos para enviarlos a la misión, tal vez sea en la montaña, ante de entrar a algunas de las ciudades donde se dirigía.

      Pido al Señor… lo que quiero
      Le pedimos al Señor, conocerlo internamente para que podamos entender qué lo motivo a envía a sus discípulos a la misión.

      LA CONTEMPLACIÓN EN TRES PASOS
      La oración Ignaciana es esencialmente contemplación.
      Ella se acerca al misterio desde una tripe perspectiva: Viendo a los personajes, escuchando lo que ellos hablan y mirando lo que hacen, para sacar algún provecho.

      1° Momento: veo a los personajes de la escena
      Fijamos nuestra atención al grupo de los seguidores de Jesús, ellos acababan de escuchar las exigencias del seguimiento, negarse, cargar y seguirlo... tal vez, están un poco perplejos... quién puede seguir a otro con estas exigencias.
      Ignacio en el libro de los ejercicios nos re-crea el dialogo de Jesús con aquellos que desean seguirlo... “quien quisiera venir conmigo... ha de trabajar conmigo...”
      Ahora vemos a los discípulos que son convocados por el Señor... que sienten?... qué esperan?...
      Vemos a Jesús... adentro lo esta consumiendo una pasión, la pasión por el Reino... él es capaz de hacer cualquier cosa por llevar adelante la misión... hasta dar su vida... pero necesita quién lo ayude... tratamos de meternos adentro del corazón apasionado de Jesús por el Proyecto del Padre, el Reino...

      Pensamos en nosotros mismos, para sacar algún provecho.

      2° momento: Escucho lo que dicen o hablan las personas.
      Escuchamos el diálogo de Jesús con sus seguidores...
      La cosecha es abundante... recordándoles a sus seguidores que su Padre es uno de los mejores sembradores, lo que siembra da fruto abundante... y que ahora es momento de recoger la cosecha, y diciéndole de la escasez de trabajadores apasionados por lo que ha dado fruto... porque para levantar esta cosecha es necesario primero verla y reconocerla.
      Seguramente les abra recordado que muchas veces nada es trigo limpio, que en la cosecha también levantarán cizaña... pero los invita a no preocuparse... porque ya llegará el tiempo de separar... ahora es el tiempo de recoger...
      Prestamos atención a las exigencia de quién es enviado: sin dinero, ni provisiones porque el que recibe una misión de parte de Jesús debe saber poner toda su confianza en Dios Padre, ya que él da de comer a las aves del cielo... y cada uno de los enviados es más importante que un simple pájaro... también les habrá recordado que partan sin calzado porque quién es enviado a recorrer los caminos de este mundo anunciando la buena noticia debe preocuparse por el Reino, ya que así como Dios Padre viste a las flores del campo, con muchísimo más atención vestirá a los que él mismo envía.

      Reflexionamos sobre nuestra propia vida y nuestra propia realidad para sacar algún provecho

      3°Momento: Miro lo que hacen…
      Miramos lo que hace el Señor... el habla..., aconseja..., da instrucciones..., advierte... siempre apasionadamente porque habla desde su corazón que esta lleno de entusiasmo por la misión que el Padre le ha encomendado
      Jesús quiere que las cosas anden bien... las técnicas son importante, pero más aun la actitud... esto lo saben bien aquellos quienes se siente invitado a trabajar en el Proyecto del Padre...
      Miramos a los discípulos... Observamos como pasan de la perplejidad a la confianza... hasta llegar al entusiasmo... ellos seguramente se sienten contentos, al punto que no les importará andar con dinero o sin ellos en el bolsillo, porque experimenta la certeza de que primero esta el anuncio del Reino... con o sin provisiones, porque saben que Dios Padre es un “Padre providente”... Con o sin calzados, porque están seguros que el Señor ya ha allanado los senderos que deben transitar... y todo esto desde una actitud, desde una certeza, desde una convicción... que son invitados a colaborar con Cristo en la Misión que recibió de su Padre: anunciar el Reino...

      Reflexionamos para sacar algún provecho.

      Hablo Con Dios

      Termino rezando un Padre Nuestro o alguna oración que me de devoción.


      EXAMEN DE LA ORACIÓN: Preguntas que pueden ayudar:
      ¿Cómo comencé a rezar?
      ¿Hice silencio interior para escuchar lo que El tenía para decirme?
      ¿Qué palabras definen los sentimientos que tuve durante mi oración? (paz, alegría, confianza, sensación de perder el tiempo, ansiedad…)
      ¿Cómo termine?
      ¿Algo ha cobrado fuerza dentro de mí?

      PARA COMPARTIR EN GRUPO:
      Para los grupos nuevos

      1.- Nos presentamos: edad, lugar de donde soy, lugar donde vivo actualmente, ¿Estudio? ,¿Dónde? ¿En qué año? ¿Trabajo? ¿En qué?

      2.- ¿Por que vine este martes? ¿Qué encuentro en la oración Ignaciana?

      3.- Si tuvieras que enseñar a un amigo a rezar “ignacianamente” ¿como lo harías?

      4.- ¿Cómo le explicarías a un joven que se acerca por primer vez que: Dios habla en la oración?

      jueves, 1 de julio de 2010

      Domingo 27 de Junio: Te seguiré donde Vayas

       La Preparación
      Busco un lugar que me ayude al encuentro con Dios, donde este cómodo y tranquilo. Busco una postura corporal para orar, hago un gesto de reverencia. Respiro lenta y profundamente para tranquilizarme, para relajarme, para que mi cuerpo también entre en oración, y preparo mi corazón para este encuentro…

      Presencia de Dios
      Busco la paz, me presento ante Él, siento que Dios me mira, me escucha, me conoce… Tomo el tiempo necesario para esto, no se trata de hacer un esfuerzo por acercarme a Dios sino de dejarlo entrar y estar frente a El con toda confianza. Su presencia es puramente amorosa, no viene a reprocharme ni a condenarme… viene a estar conmigo.

      Leo el texto a contemplar
      Lectura del santo Evangelio según san Lucas, 9, 51-62
      Cuando estaba por cumplirse el tiempo de su elevación al cielo, Jesús se encaminó decididamente hacia Jerusalén y envió mensajeros delante de él. Ellos partieron y entraron en un pueblo de Samaría para prepararle alojamiento. Pero no lo recibieron porque se dirigía a Jerusalén.

      Cuando sus discípulos Santiago y Juan vieron esto, le dijeron: «Señor, ¿quieres que mandemos caer fuego del cielo para consumirlos?» Pero él se dio vuelta y los reprendió. Y se fueron a otro pueblo.

      Mientras iban caminando, alguien le dijo a Jesús: « ¡Te seguiré adonde vayas!» Jesús le respondió: «Los zorros tienen sus cuevas y las aves del cielo sus nidos, pero el Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza.»

      Y dijo a otro: «Sígueme.» El respondió: «Permíteme que vaya primero a enterrar a mi padre.» Pero Jesús le respondió: «Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú ve a anunciar el Reino de Dios.»
      Otro le dijo: «Te seguiré, Señor, pero permíteme antes despedirme de los míos.» Jesús le respondió: «El que ha puesto la mano en el arado y mira hacia atrás, no sirve para el Reino de Dios.»

      Me imagino el lugar…
      El pueblo de Samaría. El camino por donde va Jesús con sus discípulos.




      Pido al Señor… lo que quiero
      Ser pronto para escucharlo y para seguirlo en la realidad de mi vida.
      “Señor que no sea sordo ni temeroso, sino que pueda escucharte que me dices: “No temas, sígueme”


      La oración Ignaciana es esencialmente contemplación.
      Ella contempla el misterio desde una tripe perspectiva: Viendo a los personajes, escuchando lo que ellos hablan y mirando lo que hacen, para sacar algún provecho.


      1° Momento: Veo a los personajes de la escena
      Jesús que endureció el rostro y marchó hacia Jerusalén. Los discípulos que son rechazados en Samaría.
      Los discípulos que quieren seguir a Jesús con sus condiciones.

      2º Momento: Escucho lo que dicen o hablan las personas.
      “Te seguiré a donde vayas”. “Sígueme”, “…Tú vete a anunciar el Reino de Dios”.

      3º Momento: Miro lo que hacen…
      Jesús que se resuelve con firmeza ir a Jerusalén. Los discípulos que se enojan con los Samaritanos. Jesús que los reprenden por querer quemarlos.
      Los que se acercan a Jesús pidiendo seguirlo.


      Termino rezando un Padre Nuestro o alguna oración que me de devoción.


      EXÁMEN DE LA ORACIÓN: Preguntas que pueden ayudar:
      ¿Cómo comencé a rezar?
      ¿Hice silencio interior para escuchar lo que El tenía para decirme?
      ¿Qué palabras definen los sentimientos que tuve durante mi oración? (paz, alegría, confianza, sensación de perder el tiempo, ansiedad…)
      ¿Cómo termine?
      ¿Algo ha cobrado fuerza dentro de mí? 

      MOMENTO DE FORMACIÓN


      Dos reglas básicas:
      1-A las personas que se dejan llevar por sus pasiones y que no se preocupan de evitar los pecados, el enemigo suele tentarlas halagando sus pasiones con placeres atrayentes, imágenes sensuales, etc. Así las conserva en pecado y aún las enreda más en sus vicios. A estas personas el buen espíritu trata de manera contraria; les hiere la conciencia y suscita remordimiento con razones objetivas y valederas (EE 314)
      2-Lo contrario sucede en las personas que se van purificando intensamente de sus pecados y progresando en el servicio de Dios. En este caso, el mal espíritu procura perturbar angustiando, entristeciendo, poniendo impedimentos, con falsas razones para impedir el progreso; y propio es del buen espíritu, dar ánimo y fuerzas, consolaciones, lágrimas, inspiraciones y paz, facilitando las cosas y quitando los obstáculos para que se pueda avanzar y perseverar en el bien obrar. (315)


      Dos definiciones
      3-La consolación espiritual: es el estado del alma cuando se produce en ella un tal movimiento de amor a Dios, su Creador y Señor, que ya no puede amar a ninguna criatura por sí misma, sino solamente en el Creador de todas las cosas. También cuando corren lágrimas de amor. Estas pueden estar motivadas por el dolor de los pecaos propios o por la pasión de Cristo, o por otras cosas relacionadas con su servicio y alabanza. En resumen: es consolación todo aumento de esperanza, fe y amor, y toda alegría interior que atrae al alma hacia las cosas celestiales, y hacia la salvación, aquietando y pacificando al alma en su Creador y Señor. (315)
      4-La desolación espiritual: llamo desolación todo lo contrario de la consolación, es decir, la oscuridad en el alma, turbación en ella, atracción hacia las cosas bajas y mundanas, inquietud producida por abundantes y variadas agitaciones y tentaciones que mueven a la desconfianza, desesperación, frialdad. Así el alma se encuentra toda floja, tibia y como separada de su Creador y Señor. Porque como la consolación es contraria a la desolación, así también los pensamientos que nacen de la consolación, con contrarios a los pensamientos que nacen de la desolación. (317)