lunes, 4 de octubre de 2010

Oración del 1° Encuentro de Representantes






La Preparación

Busco un lugar que me ayude al encuentro con Dios, donde este cómodo y tranquilo. Busco una postura corporal para orar, hago un gesto de reverencia. Respiro lenta y profundamente para tranquilizarme, para relajarme, para que mi cuerpo también entre en oración, y preparo mi corazón para este encuentro…

Presencia de Dios

Busco la paz, me presento ante Él, siento que Dios me mira, me escucha, me conoce… Tomo el tiempo necesario para esto, no se trata de hacer un esfuerzo por acercarme a Dios sino de dejarlo entrar y estar frente a El con toda confianza. Su presencia es puramente amorosa, no viene a reprocharme ni a condenarme… viene a estar conmigo.

Leo el texto a contemplar

Evangelio según San Lucas 5, 1-11

En una oportunidad, la multitud se amontonaba alrededor de Jesús para escuchar la Palabra de Dios, y él estaba de pie a la orilla del lago de Genesaret. Desde allí vio dos barcas junto a la orilla del lago; los pescadores habían bajado y estaban limpiando las redes. Jesús subió a una de las barcas, que era de Simón, y le pidió que se apartara un poco de la orilla; después se sentó, y enseñaba a la multitud desde la barca.

Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: «Navega mar adentro, y echen las redes». Simón le respondió: «Maestro, hemos trabajado la noche entera y no hemos sacado nada, pero si tú lo dices, echaré las redes». Así lo hicieron, y sacaron tal cantidad de peces, que las redes estaban a punto de romperse. Entonces hicieron señas a los compañeros de la otra barca para que fueran a ayudarlos. Ellos acudieron, y llenaron tanto las dos barcas, que casi se hundían.

Al ver esto, Simón Pedro se echó a los pies de Jesús y le dijo: «Aléjate de mí, Señor, porque soy un pecador». El temor se había apoderado de él y de los que lo acompañaban, por la cantidad de peces que habían recogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, compañeros de Simón. Pero Jesús dijo a Simón: «No temas, de ahora en adelante serás pescador de hombres». Ellos atracaron las barcas a la orilla y, abandonándolo todo, lo siguieron.

Me imagino el lugar…

El lago, tan querido y tan frecuentado por Jesús. Sus orillas, tan caminadas y transitadas por tanta gente, puestos de venta de pescados etc..

Pido al Señor… lo que quiero

Conocimiento interno del Señor para que más lo ame y más lo siga.


Para reflexionar en mi oración -Relectura

El día era como uno de tantos de Jesús, el escenario uno tan querido por el, las orillas del lago.

La multitud lo rodea, casi al punto de asfixiarlo... todos quieren ver y tocar a Jesús, pues de él salia una fuerza capaz de dar vida...

En un momento Jesús grita a Pedro: trae tu barca, acércala a la orilla, la gente me rodea por todas partes.

Jesús se sube y le dice a Pedro: aléjate un poco para que pueda hablarles, ¿no ves que están como ovejas sin pastor?

Pedro viendo a la multitud, pero sabiendo de la pasión de Jesús por ella, se aleja unos metros de la orilla.

Jesús contemplando aquella escena empieza como siempre su discurso: Mi Padre los ama... y los ama tanto que me pidió que les prepare un lugar... pero traten de entrar por la puerta estrecha, por que son las que llevan a donde esta preparado el banquete... allí estarán todos, ninguno dejará de estar presente, los invitados a primera hora y los últimos, como también aquello que están en las encrucijadas de los caminos... vistansen como requiere la ocasión; traje de fiesta... pero el que no tenga, que se ponga su mejor ropa y no se preocupe porque si el Padre viste tan hermosamente a los lirios del campo... seguramente él se ocupara de ustedes.

Así siguió toda la tarde. Al declinar el día, después de haber hablado de su Padre, y de su casa Jesús dice a Pedro:

- hemos terminado por hoy, la gente debe volver sus casas y pensar acerca de lo que hemos hablado... Pedro: navega mar adentro.

Como siempre Pedro veía en los ojos de Jesús la fatiga de un largo día que había comenzado bien temprano, pero también contemplaba la alegría de Jesús, esa misma alegría que transmitía cuando hablaba de su Padre, de la casa de su Padre, del Banquete que estaba ya listo y sobre todo del proyecto del Padre, el Reino y de su misión.

Navegando mar adentro, en lo más profundo del lago, Jesús poniéndose de pie dice a Pedro:

- Pedro, tirá las redes-

Pedro lo mira, con esa mirada tan conocida por Jesús y le dice:

Mirá Jesús, desde hace un par de años que te sigo, todavía no sé muy bien por qué, sólo se que no puedo dejar de hacerlo...

Te he escuchado hablar de muchas cosas; de cómo sembrar las semillas para que den frutos, de los peligrosas que pueden ser las aves y de lo nocivas que pueden ser las espinas... es más... muchas veces me han dado ganas de ser agricultor y hasta viñador. Otra veces te escuche hablar de ganadería, de cómo se cuida a la oveja descarriada, de como se la busca, de como se tiene que ser buen pastor y sobre todo el cuidado que se tiene que tener con los cuatreros que sólo vienen a robar, matar y destruir y esas veces también me vinieron ganas de cambiar de profesión y ser pastor... pero Jesús yo soy pescador... mi padre fue pescador... en mi familia son todos pescadores... si antes no me animé a cambiar de profesión fue tal vez porque me sentía “como pez fuera del agua” ... pero de pesca y sobre todo de este lago se mucho... se cuando se tiene que pescar y cuando no, se donde comen los peces y donde duermen... es más...me he pasado muchas noches hablando con los peces sobre mis miedos y mis sueños... te lo puede asegurar que aunque tengamos muchos deseos de pescar, por esta parte del lago no pasa ni el más infeliz de los peces... pero... me acuerdo la primera vez que nos enviaste a misionar... además de muchas recomendaciones practicas nos dijiste que todo lo que hiciéramos, lo hiciéramos en tu nombre... también he visto caminar a ese pobre paralítico, pusiste de pie a ese hombre que la vida lo había doblado en dos y lo obligaba a estar postrado... fue hermosos verlo caminar entre sus amigos y conocidos con la frente en alto... o aquella vez que hiciste que ese pobre ciego, el hijo de Timeo viera... no me voy a olvidar aquella vez que enojados fuimos a reclamarte que otros estaban haciendo milagros y que no pertenecían a nuestro grupo... y nos enseñaste que quien no esta contra nosotros está con nosotros... por eso, en tu nombre echaré las redes.

Los amigos de Jesús tiraron las redes y comenzaron a levantarlas, y el asombro fue grande, hasta tal punto que empezaron a tener miedo.

Jesús entendiendo la situación, como muchas veces lo había echo se arremangó la túnica y tirando de las redes les dijo:

Pedro, Juan, Santiago, amigos mios no teman, el temor los paraliza. Crean en Dios y también crean en mi... tienen las redes listas, tiren las redes a la derecha y a la izquierda de la barca, no pierdan cualquier oportunidad y sean conmigo pescadores de hombres . Pesquen en la orilla pero anímense a ir conmigo a lo profundo, vayan hasta los limites, animense a ir conmigo hasta las fronteras, allí donde las redes no han llegado, allí donde nadie fue .

Cómo en la oración ignaciana podemos reflexionar en nosotros mismos para sacar algún provecho.

Hablo Con Dios

Puedo cerrar mi oración hablando con Dios Padre o dialogando con Jesús acerca de las redes o del Reino... así como también acerca de lo que necesitamos y de lo que podemos ofrecerle... podemos hablarle de nuestros temores, o de nuestra alegría... podemos pedirle poder preparar las redes o salir a pescar con él.


Termino rezando un Padre Nuestro o alguna oración que me de devoción.



Domingo 3 de Octubre Aumentanos La Fe






La Preparación

Busco un lugar que me ayude al encuentro con Dios, donde este cómodo y tranquilo. Busco una postura corporal para orar, hago un gesto de reverencia. Respiro lenta y profundamente para tranquilizarme, para relajarme, para que mi cuerpo también entre en oración, y preparo mi corazón para este encuentro…

Presencia de Dios

Busco la paz, me presento ante Él, siento que Dios me mira, me escucha, me conoce… Tomo el tiempo necesario para esto, no se trata de hacer un esfuerzo por acercarme a Dios sino de dejarlo entrar y estar frente a El con toda confianza. Su presencia es puramente amorosa, no viene a reprocharme ni a condenarme… viene a estar conmigo.

Leo el texto a contemplar

Evangelio según Lucas


Si tu hermano peca, repréndelo, y si se arrepiente, perdónalo. Y si peca siete veces al día contra ti, y otras tantas vuelve a ti, diciendo: “Me arrepiento”, perdónalo».


Los Apóstoles dijeron al Señor: «Auméntanos la fe». Él respondió: «Si ustedes tuvieran fe del tamaño de un grano de mostaza, y dijeran a esa morera que está ahí: “Arráncate de raíz y plántate en el mar”, ella les obedecería.


Supongamos que uno de ustedes tiene un servidor para arar o cuidar el ganado. Cuando este regresa del campo, ¿acaso le dirá: “ Ven pronto y siéntate a la mesa”? ¿No le dirá más bien: “Prepárame la cena y recógete la túnica para servirme hasta que yo haya comido y bebido, y tú comerás y beberás después”? ¿Deberá mostrarse agradecido con el servidor porque hizo lo que se le mandó? Así también ustedes, cuando hayan hecho todo lo que se les mande, digan: “Somos simples servidores, no hemos hecho más que cumplir con nuestro deber”».


.

Me imagino el lugar…

Jesús está reunido con sus apóstoles y discípulos... me imagino el lugar, tal vez están reunidos en ronda escuchando las palabras de Aquel que es palabra de vida eterna

Pido al Señor… lo que quiero

Conocimiento interno del Señor para que más lo ame y más lo siga.

LA CONTEMPLACIÓN EN TRES PASOS

La oración Ignaciana es esencialmente contemplación.

Ella se acerca al misterio desde una tripe perspectiva: Viendo a los personajes, escuchando lo que ellos hablan y mirando lo que hacen, para sacar algún provecho.

1° Momento: veo a los personajes de la escena

Veo a Jesús... trato de meterme en su corazón... trato de ver que es aquello que vibra en su interior...

La primera cosa es el perdón... el sabe de lo difícil del perdón pero exige siempre más, no sólo 7 veces... porque sabe que sólo la reconciliación construye

También tratamos de entender la idea que tiene sobre el servicio...


Vemos también a sus seguidores, los más íntimos y el grupo grande... a ellos les preocupa el tema de la Fe... quieren más... tal vez ellos están sintiendo la dificultad de seguir a Jesús y se dan cuenta que no basta con una actitud meramente voluntarista... necesitan fe para que el perdón no se les haga difícil y para que el servicio no se les vuelva cuesta arriba...


Reflexiono en mi, me pregunto ¿Qué cosas inquietan mi corazón? ¿Necesito Fe? ¿Para qué?

2° momento: Escucho lo que hablan las personas.

Escucho al Señor hablando del pecado: Si alguno peca... Para el mundo la consecuencia lógica de la falta es el castigo... en cambio para el Señor, frente al error lo que se debe hacer es perdonar, pues el sabe que sólo un amor tan grande capaz de perdonar es lo único que nos hace cambiar


Escuchamos a los seguidores de Jesús: Aumentanos la Fe .

Para ellos y para nosotros no es fácil. Amar a Dios tiene ya su dificultad... pero amar a Dios en los hermanos es una tarea que si no se la realiza desde la fe, agota y desanima.


Ante esta preocupación, Jesús invita a sus seguidores a tener una fe que supera el “creer en lo que no se ve” sino más bien una fe que es coraje, decisión, entrega... esa fe que hace posible que se trasladen montañas o que una morera se trasplante.


Por último escuchamos a Jesús hablar acerca del servicio …

La propuesta de Jesús supera la lógica mercantilista de dar para recibir , sino que pone al discípulo en dos nuevas coordenadas, la primera, la de una conciencia clarisima de quienes somos: Somos simples servidores ; y la segunda una conciencia agradecida que todo lo que somos y tenemos viene de Dios y que frente a esta actitud amorosa quedamos en cierta manera “deudores” de su amor y gracia .



Reflexionamos en nosotros mismo para sacar algún provecho.

3°Momento: Miro lo que hacen…

Jesús y sus seguidores estan reunidos, hablan se escuchan.

Primero vemos a los discípulos, ellos frente a una inquietud o dificultad no se quedan callados... preguntan, buscan, tratan de encontrar.

Jesús ante las inquietudes de sus seguidores, los ayuda a que encuentren sentido, a que superen la dificultad buscando, encontrando.


Reflexionamos para sacar algún provecho...


Hablo Con Dios

La contemplación es también momento de encuentro, puedo cerrar mi oración hablando con Dios Padre o dialogando con Jesús acerca del Reino... así como también acerca de lo que necesitamos y de lo que podemos ofrecerle... podemos hablarle de nuestros temores, o de nuestra alegría... podemos pedirle su espíritu para poder proclamar con nuestras palabra y nuestras vidas que Jesús es el salvador de los hombres.


Termino rezando un Padre Nuestro o alguna oración que me de devoción.

EXÁMEN DE LA ORACIÓN:

1º paso: Pídele a Dios

2º paso: Reviso si he puesto los mediospara que me vaya bien en la oración

3º paso: ¿Con quésentimientosterminé la oración? Utiliza palabras que lo definan: paz, alegría, confianza, sensación de perder el tiempo, ansiedad...

4º paso: ¿He visto algo con claridad? ¿Algunaideaha cobrado fuerza dentro de mi?

5º paso: ¿A qué me he sentido animado? ¿Qué invitación me hace Jesús?

6º Paso: ¿Que medio voy a utilizar para responder a esa invitación?

7º paso: termino agradeciéndole a Dios este encuentro y le pido que me ayude a poner por obra lo que el me ha mostrado. Rezo un Padre Nuestro.

8º paso: escribo brevemente lo más resaltante.


lunes, 27 de septiembre de 2010

Domingo 26 de Septiembre

La Preparación
Busco un lugar que me ayude al encuentro con Dios, donde este cómodo y tranquilo. Busco una postura corporal para orar, hago un gesto de reverencia. Respiro lenta y profundamente para tranquilizarme, para relajarme, para que mi cuerpo también entre en oración, y preparo mi corazón para este encuentro…
Presencia de Dios
Busco la paz, me presento ante Él, siento que Dios me mira, me escucha, me conoce… Tomo el tiempo necesario para esto, no se trata de hacer un esfuerzo por acercarme a Dios sino de dejarlo entrar y estar frente a El con toda confianza. Su presencia es puramente amorosa, no viene a reprocharme ni a condenarme… viene a estar conmigo.
Leo el texto a contemplar
 Lectura del santo Evangelio según san Lucas 16, 19-31

 Jesús dijo a los fariseos:
 «Había un hombre rico que se vestía de púrpura y lino finísimo y cada día hacía espléndidos banquetes. A su puerta, cubierto de llagas, yacía un pobre llamado Lázaro, que ansiaba saciarse con lo que caía de la mesa del rico; y hasta los perros iban a lamer sus llagas.
 El pobre murió y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham. El rico también murió y fue sepultado.
 En la morada de los muertos, en medio de los tormentos, levantó los ojos y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro junto a él. Entonces exclamó: "Padre Abraham, ten piedad de mí y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en el agua y refresque mi lengua, porque estas llamas me atormentan."
 "Hijo mío, respondió Abraham, recuerda que has recibido tus bienes en vida y Lázaro, en cambio, recibió males; ahora él encuentra aquí su consuelo, y tú, el tormento. Además, entre ustedes y nosotros se abre un gran abismo. De manera que los que quieren pasar de aquí hasta allí no pueden hacerlo, y tampoco se puede pasar de allí hasta aquí."
 El rico contestó: "Te ruego entonces, padre, que envíes a Lázaro a la casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos: que él los prevenga, no sea que ellos también caigan en este lugar de tormento."
 Abraham respondió: "Tienen a Moisés y a los Profetas; que los escuchen."
 "No, padre Abraham, insistió el rico. Pero si alguno de los muertos va a verlos, se arrepentirán."
 Pero Abraham respondió: "Si no escuchan a Moisés y a los Profetas, aunque resucite alguno de entre los muertos, tampoco se convencerán."»

Palabra del Señor.
Me imagino el lugar…
Una casa lujosa y un portal grande donde está Lázaro yaciendo. Desde una ventana de la casa puede ver al hombre tirado padeciendo toda clase de necesidades.
Pido al Señor… lo que quiero
Conocimiento interno de las injusticias de la sociedad para que me muevan a ejercer la misericordia con los necesitados.
LA CONTEMPLACIÓN EN TRES PASOS
La oración Ignaciana es esencialmente contemplación.
Ella se acerca al misterio desde una tripe perspectiva: Viendo a los personajes, escuchando lo que ellos hablan y mirando lo que hacen, para sacar algún provecho.

1° Momento: veo a los personajes de la escena
Vemos a las personas que interviene en esta escena, el rico que en su casa viste lujosamente y vive de fiesta o de banquete derrochando dinero y comida que Lázaro ansía para saciar su hambre.
Lázaro está llagado como si dijera que esa es su vestimenta. Todo rodeado de perros que vienen a molestarlo lamiendo sus llagas.

Reflexiono en mi, me pregunto: ¿Cómo uso de mis medios materiales y espirituales? ¿Soy capaz de compadecerme de otros hermanos y compartir?

2° momento: Escucho lo que hablan las personas.
    Escucho el diálogo entre el rico y Abrahán pidiendo que tenga compasión como él no la ha tenido de su vecino Lázaro: "Hijo mío, respondió Abraham, recuerda que has recibido tus bienes en vida y Lázaro, en cambio, recibió males; ahora él encuentra aquí su consuelo, y tú, el tormento. Además, entre ustedes y nosotros se abre un gran abismo….

"No, padre Abraham, insistió el rico. Pero si alguno de los muertos va a verlos, se arrepentirán."


Reflexionamos en nosotros mismo para sacar algún provecho. ¿Qué actitud tomo cuando veo mis errores o pecados? ¿Soy capaz de tomar decisiones y llevarlas a cabo?

3°Momento: Miro lo que hacen…
El rico que vive probándose ropa muy fina, mirándose al espejo. Con muchos empleados que lo sirven y le preparan los banquetes. El hombre que come y deja caer parte de la comida, desordenadamente, hace de la comida el centro de su vida. (vive para pasarla bien, pero mirando para otro lado que no sea el pobre Lázaro que desea y necesita su ayuda)

Reflexionamos para sacar algún provecho...  nosotros ¿Somos capaces mirar a los otros y ponernos en sus zapatos o sentir en la piel compadeciéndonos?¿ A qué me invita el Señor hoy?

Hablo Con Dios
La contemplación es también momento de encuentro, puedo cerrar mi oración hablando con Dios Padre  o dialogando con Jesús acerca del Reino... así como también acerca de lo que necesitamos y de lo que podemos ofrecerle... podemos hablarle de nuestros temores, o de nuestra alegría... podemos pedirle su espíritu para poder proclamar con nuestras palabra y nuestras vidas que Jesús es el salvador de los hombres.
En esta oración le puedo pedir la gracia de sentir compasión y ser capaz de dejarme mover por lo que movía a Jesús: el amor, la compasión y la misericordia.

Termino rezando un Padre Nuestro o alguna oración que me de devoción.

EXAMEN DE LA ORACIÓN:
1º paso: Pídele a Dios
memoria para recordar los regalos que Dios te ha dado en esta oración
entendimiento para comprender su significado
voluntad para realizar el deseo que me ha manifestado
2º paso: Reviso si he puesto los medios para que me vaya bien en la oración
¿Me hice consciente de que iba a hablar con Dios y me preparé para el encuentro?
¿Tomé un tiempo para serenarme antes de dar comienzo a la oración?
¿Hice momentos de silencio para ponerme en su presencia y disponerme a escuchar lo que Dios quería comunicarme?
3º paso: ¿Con qué sentimientos terminé la oración? Utiliza palabras que lo definan: paz, alegría, confianza, sensación de perder el tiempo, ansiedad...
4º paso: ¿He visto algo con claridad? ¿Alguna idea ha cobrado fuerza dentro de mi?
5º paso: ¿A qué me he sentido animado? ¿Qué invitación me hace Jesús?
6º Paso: ¿Que medio voy a utilizar para responder a esa invitación?
7º paso: termino agradeciéndole a Dios este encuentro y le pido que me ayude a poner por obra lo que el me ha mostrado. Rezo un Padre Nuestro.
8º paso: escribo brevemente lo más resaltante.

Domingo 19 de Septiembre

La Preparación
Busco un lugar que me ayude al encuentro con Dios, donde este cómodo y tranquilo. Busco una postura corporal para orar, hago un gesto de reverencia. Respiro lenta y profundamente para tranquilizarme, para relajarme, para que mi cuerpo también entre en oración, y preparo mi corazón para este encuentro…
Presencia de Dios
Busco la paz, me presento ante Él, siento que Dios me mira, me escucha, me conoce… Tomo el tiempo necesario para esto, no se trata de hacer un esfuerzo por acercarme a Dios sino de dejarlo entrar y estar frente a El con toda confianza. Su presencia es puramente amorosa, no viene a reprocharme ni a condenarme… viene a estar conmigo.
Leo el texto a contemplar
Evangelio según San Lucas 16, 1-13
[1] Jesús dijo también a sus discípulos: «Había un hombre rico que tenía un administrador, y le vinieron a decir que estaba malgastando sus bienes. [2] Lo mandó llamar y le dijo: «¿Qué oigo decir de ti? Dame cuenta de tu administración, porque ya no continuarás en ese cargo.» [3] El administrador se dijo: «¿Qué voy a hacer ahora que mi patrón me despide de mi empleo? Para trabajar la tierra no tengo fuerzas, y pedir limosna me da vergüenza. [4] Ya sé lo que voy a hacer para que, cuando me quiten el cargo, tenga gente que me reciba en su casa.» [5] Llamó uno por uno a los que tenían deudas con su patrón, y dijo al primero: [6] «¿Cuánto debes a mi patrón?» Le contestó: «Cien barriles de aceite.» Le dijo el administrador: «Toma tu recibo, siéntate y escribe en seguida cincuenta.» [7] Después dijo a otro: «Y tú, ¿cuánto le debes?» Contestó: «Cuatrocientos quintales de trigo.» Entonces le dijo: «Toma tu recibo y escribe trescientos.» [8] El patrón admiró la manera tan inteligente de actuar de ese administrador que lo estafaba. Pues es cierto que los ciudadanos de este mundo sacan más provecho de sus relaciones sociales que los hijos de la luz. [9] Por eso les digo: Utilicen el sucio dinero para hacerse amigos, para que cuando les llegue a faltar, los reciban a ustedes en las viviendas eternas. [10] El que ha sido digno de confianza en cosas sin importancia, será digno de confianza también en las importantes y el que no ha sido honrado en las cosas mínimas, tampoco será honrado en las cosas importantes. [11] Por lo tanto, si ustedes no han sido dignos de confianza en manejar el sucio dinero, ¿quién les va a confiar los bienes verdaderos? [12] Y si no se han mostrado dignos de confianza con cosas ajenas, ¿quién les confiará los bienes que son realmente nuestros?  [13] Ningún siervo puede servir a dos patrones, porque necesariamente odiará a uno y amará al otro o bien será fiel a uno y despreciará al otro. Ustedes no pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero.
Esta parábola -no siempre bien interpretada- va dirigida a los fariseos que son amigos del dinero, su verdadero Dios. Representa, como tantas otras, un caso extremo: un hombre que está a punto de ser despedido de su trabajo y que necesita actuar urgentemente para garantizarse el futuro, antes de quedarse sin empleo. Para ello plantea una estrategia. Acusado de derrochar los bienes de su amo (16,1), causa por la que se va a quedar sin trabajo, decide rebajar la cantidad de la deuda de cada uno de los acreedores de su amo, renunciando a la comisión que le pertenece como administrador. Es sabido que los administradores no recibían en Palestina un sueldo por su gestión, sino que vivían de la comisión que cobraban, poniendo con frecuencia intereses desorbitados a los acreedores. La actuación de administrador debe entenderse así: el que debía cien barriles de aceite había recibido prestados cincuenta nada más, los otros cincuenta eran la comisión correspondiente a la que el administrador renuncia con tal de granjearse amigos para el futuro. Renunciando a su comisión, el administrador no lesiona en nada los intereses de su amo. De ahí que el amo lo felicite por saber garantizarse el futuro dando el "injusto dinero" a sus acreedores. El amo alaba la estrategia de aquel "administrador de lo injusto", calificativo que se da en el evangelio de Lucas al dinero, pues, en cuanto acumulado, procede de injusticia o lleva a ella.
Para Lucas, todo dinero es injusto. Ahora bien: si uno lo usa -desprendiéndose de él- para "ganarse amigos", hace una buena inversión no en términos bursátiles, ni bancarios, sino en términos humanos cristianos. El injusto dinero, como encarnación de la escala de valores de la sociedad civil, sirve de piedra de toque para ensayar la disponibilidad del discípulo a poner al servicio de los demás lo que de hecho no es suyo, sino que se lo ha apropiado en detrimento de los desposeídos y marginados. La parábola termina con esta frase lapidaria: "No pueden servir a Dios y al dinero". La piedra de toque de nuestro amor a Dios es la renuncia al dinero. El amor al dinero es una idolatría. Hay que optar entre dos señores: no hay término medio. El campo de entrenamiento de esta opción es el mundo, la sociedad, donde los discípulos de Jesús tienen que compartir lo que poseen con los que no lo tienen, con los oprimidos y desposeídos, los desheredados de la tierra.
El afán de dinero es la frontera que divide el mundo en dos; es la barrera que nos separa de los otros y hace que el mundo esté organizado en clases antagónicas: ricos y pobres, opresores y oprimidos; el ansia de dinero es el enemigo número uno que imposibilita que el mundo sea una familia unida donde todos se sienten a la mesa de la vida.


Me imagino el lugar…
Seguramente la escena transcurre en el lugar donde trabajaba este administrador.
Pido al Señor… lo que quiero
Conocimiento interno del Señor para que más lo ame y más lo siga.

LA CONTEMPLACIÓN EN TRES PASOS
La oración Ignaciana es esencialmente contemplación.
Ella se acerca al misterio desde una tripe perspectiva: Viendo a los personajes, escuchando lo que ellos hablan y mirando lo que hacen, para sacar algún provecho.
1° Momento: veo a los personajes de la escena
Veo al hombre rico, el patrón, y también al administrador. Imagino sus rostros, su vestimenta...

Reflexiono en mi, me pregunto...

2° momento: Escucho lo que hablan las personas.
    Escuchamos el diálogo entre ambos, y también el diálogo del administrador  con los deudores de su patrón...
Reflexionamos en nosotros mismo para sacar algún provecho.

3°Momento: Miro lo que hacen…
Miramos de vuelta la escena y miro lo que cada uno de los personajes hace, como se desenvuelven frente a esta situación...
Reflexionamos para sacar algún provecho.

Hablo Con Dios
La contemplación es también momento de encuentro, puedo cerrar mi oración hablando con Dios Padre  o dialogando con Jesús acerca del Reino... así como también acerca de lo que necesitamos y de lo que podemos ofrecerle... podemos hablarle de nuestros temores, o de nuestra alegría... podemos pedirle su espíritu para poder proclamar con nuestras palabra y nuestras vidas que Jesús es el enviado del Padre.

Termino rezando un Padre Nuestro o alguna oración que me de devoción.

EXÁMEN DE LA ORACIÓN:
1º paso: Pídele a Dios
memoria para recordar los regalos que Dios te ha dado en esta oración
entendimiento para comprender su significado
voluntad para realizar el deseo que me ha manifestado
2º paso: Reviso si he puesto los medios para que me vaya bien en la oración
¿Me hice consciente de que iba a hablar con Dios y me preparé para el encuentro?
¿Tomé un tiempo para serenarme antes de dar comienzo a la oración?
¿Hice momentos de silencio para ponerme en su presencia y disponerme a escuchar lo que Dios quería comunicarme?
3º paso: ¿Con qué sentimientos terminé la oración? Utiliza palabras que lo definan: paz, alegría, confianza, sensación de perder el tiempo, ansiedad...
4º paso: ¿He visto algo con claridad? ¿Alguna idea ha cobrado fuerza dentro de mi?
5º paso: ¿A qué me he sentido animado? ¿Qué invitación me hace Jesús?
6º Paso: ¿Que medio voy a utilizar para responder a esa invitación?
7º paso: termino agradeciéndole a Dios este encuentro y le pido que me ayude a poner por obra lo que el me ha mostrado. Rezo un Padre Nuestro.
8º paso: escribo brevemente lo más resaltante.
Para trabajar en grupos
Compartimos nombres, apellido, ocupación y si nos animamos el por qué hemos venido a este espacio de oración
Para la revisión de vida
El mensaje de Jesús es claro: "no podemos servir a Dios y al dinero". ¿De qué lado me coloco yo? ¿Cómo vivo personalmente mi relación con los bienes temporales? ¿Me esclavizan? ¿Trato de contemporizar y servir a los dos?

martes, 7 de septiembre de 2010

Domingo 12 de septiembre:

La Preparación
Busco un lugar que me ayude al encuentro con Dios, donde este cómodo y tranquilo. Busco una postura corporal para orar, hago un gesto de reverencia. Respiro lenta y profundamente para tranquilizarme, para relajarme, para que mi cuerpo también entre en oración, y preparo mi corazón para este encuentro…

Presencia de Dios
Busco la paz, me presento ante Él, siento que Dios me mira, me escucha, me conoce… Tomo el tiempo necesario para esto, no se trata de hacer un esfuerzo por acercarme a Dios sino de dejarlo entrar y estar frente a El con toda confianza. Su presencia es puramente amorosa, no viene a reprocharme ni a condenarme… viene a estar conmigo.

Leo el texto a contemplar
Evangelio según San Lucas 15,1-10

1 Todos los publicanos y pecadores se acercaban a Jesús para escucharlo. 2 Los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: «Este hombre recibe a los pecadores y come con ellos». 3 Jesús les dijo entonces esta parábola: 4 «Si alguien tiene cien ovejas y pierde una, ¿no deja acaso las noventa y nueve en el campo y va a buscar la que se había perdido, hasta encontrarla? 5 Y cuando la encuentra, la carga sobre sus hombros, lleno de alegría, 6 y al llegar a su casa llama a sus amigos y vecinos, y les dice: “Alégrense conmigo, porque encontré la oveja que se me había perdido”. 7 Les aseguro que, de la misma manera, habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta, que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse».
8 Y les dijo también: «Si una mujer tiene diez dracmas y pierde una, ¿no enciende acaso la lámpara, barre la casa y busca con cuidado hasta encontrarla? 9 Y cuando la encuentra, llama a sus amigas y vecinas, y les dice: “Alégrense conmigo, porque encontré la dracma que se me había perdido”. 10 Les aseguro que, de la misma manera, se alegran los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierte».
Me imagino el lugar…

Seguramente la escena transcurre en la ciudad, en un lugar público donde tantas veces enseñó Jesús....tal vez en la plaza o en la entrada de la sinagoga de aquel lugar.
Pido al Señor… lo que quiero
Conocimiento interno del Señor para que más lo ame y más lo siga.

LA CONTEMPLACIÓN EN TRES PASOS
La oración Ignaciana es esencialmente contemplación.
Ella se acerca al misterio desde una tripe perspectiva: Viendo a los personajes, escuchando lo que ellos hablan y mirando lo que hacen, para sacar algún provecho.

1° Momento: veo a los personajes de la escena
Vemos a las personas que interviene en esta escena, primero a los “publicanos y pecadores”, ello se sienten atraídos; ellos saben de sus limites y pecados, pero no se sientes juzgados ni excluidos por el Señor... sienten en Jesús y en sus palabras... palabras de vida eterna.

También vemos a los fariseos y a los escribas, ellos murmuran... murmurar es hablar entre dientes, manifestando queja o disgusto por algo; hay algo en lo que dice y lo que hace Jesús que les molesta... y aunque sientan molestia no son capaces de enfrentar la situación...hablan por abajo generando división.
Vemos a Jesús, aunque sabe que están murmurando de él... es tan libre de espíritu que no se deja afectar... hace lo que tiene que hacer en la seguridad de la misión recibida.

Reflexiono en mi, me pregunto ¿cuáles son las cosas que me hacen murmurar? ¿Qué me atrae inevitablemente al Señor Jesús y sus palabras? ¿Vivo mi misión en la libertad de los hijos de Dios?

2° momento: Escucho lo que hablan las personas.
    Centramos nuestra atención en los dos ejemplos que Jesús pone a sus seguidores, la oveja y la moneda perdida... ¿A que pastor no se le pierde una oveja traviesa?... sin embargo el pastor que la busca puede encontrarla porque la oveja bala
    El ejemplo de la moneda perdida es distinta, su valor es lo que habitualmente ganaba un jornalero por día, la viejita pierde aquello necesario para vivir... por eso revuelve todo para encontrarla. La diferencia entre la oveja y la moneda es que mientras la primera puede balar para ser encontrada, la moneda tiene que esperar a que el dueño se de cuenta que la perdió y se ponga a buscarla ya que ella no puede hacer nada para dar noticia de que se perdió.


Reflexionamos en nosotros mismo para sacar algún provecho. ¿Que hacemos cuando nos perdemos?

3°Momento: Miro lo que hacen…
Miramos de vuelta la escena, los ejemplos de Jesús terminan siempre con una fiesta, podemos imaginarnos la fiesta del Pastor, por haber encontrado la oveja, o la fiesta de la viejita por haber encontrado la moneda... es desproporcionado... porque así es Dios... exagerado... desproporcionado... sin medida

Tratamos de entrar en los sentimientos de los “publicanos y pecadores” ellos tal vez sientan una gran consuelo y una gran alegría por que entienden la desproporción de Dios que los favorece.

Volvemos a los fariseos y los escribas y tratamos de entender su rabia, su enojo, su murmuración; están así porque no ganan nada, no reciben ningún beneficio, están lejos de ser los festejados

Reflexionamos para sacar algún provecho...  nosotros ¿Somos capaces de esta alegría?

Hablo Con Dios
La contemplación es también momento de encuentro, puedo cerrar mi oración hablando con Dios Padre  o dialogando con Jesús acerca del Reino... así como también acerca de lo que necesitamos y de lo que podemos ofrecerle... podemos hablarle de nuestros temores, o de nuestra alegría... podemos pedirle su espíritu para poder proclamar con nuestras palabra y nuestras vidas que Jesús es el salvador de los hombres.

Termino rezando un Padre Nuestro o alguna oración que me de devoción.

EXAMEN DE LA ORACIÓN:
1º paso: Pídele a Dios
memoria para recordar los regalos que Dios te ha dado en esta oración
entendimiento para comprender su significado
voluntad para realizar el deseo que me ha manifestado
2º paso: Reviso si he puesto los medios para que me vaya bien en la oración
¿Me hice consciente de que iba a hablar con Dios y me preparé para el encuentro?
¿Tomé un tiempo para serenarme antes de dar comienzo a la oración?
¿Hice momentos de silencio para ponerme en su presencia y disponerme a escuchar lo que Dios quería comunicarme?
3º paso: ¿Con qué sentimientos terminé la oración? Utiliza palabras que lo definan: paz, alegría, confianza, sensación de perder el tiempo, ansiedad...
4º paso: ¿He visto algo con claridad? ¿Alguna idea ha cobrado fuerza dentro de mi?
5º paso: ¿A qué me he sentido animado? ¿Qué invitación me hace Jesús?
6º Paso: ¿Que medio voy a utilizar para responder a esa invitación?
7º paso: termino agradeciéndole a Dios este encuentro y le pido que me ayude a poner por obra lo que el me ha mostrado. Rezo un Padre Nuestro.
8º paso: escribo brevemente lo más resaltante.

Domingo 5 de Septiembre: El seguimiento de Jesús

La Preparación
Busco un lugar que me ayude al encuentro con Dios, donde este cómodo y tranquilo. Busco una postura corporal para orar, hago un gesto de reverencia. Respiro lenta y profundamente para tranquilizarme, para relajarme, para que mi cuerpo también entre en oración, y preparo mi corazón para este encuentro…
Presencia de Dios
Busco la paz, me presento ante Él, siento que Dios me mira, me escucha, me conoce… Tomo el tiempo necesario para esto, no se trata de hacer un esfuerzo por acercarme a Dios sino de dejarlo entrar y estar frente a El con toda confianza. Su presencia es puramente amorosa, no viene a reprocharme ni a condenarme… viene a estar conmigo.
Leo el texto a contemplar
Evangelio según San Lucas 14, 25-33

Junto con Jesús iba un gran gentío, y él, dándose vuelta, les dijo: «Cualquiera que venga a mí y no me ame más que a su padre y a su madre, a su mujer y a sus hijos, a sus hermanos y hermanas, y hasta a su propia vida, no puede ser mi discípulo. El que no carga con su cruz y me sigue, no puede ser mi discípulo.
 ¿Quién de ustedes, si quiere edificar una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, para ver si tiene con qué terminarla? No sea que una vez puestos los cimientos, no pueda acabar y todos los que lo vean se rían de él, diciendo: "Este comenzó a edificar y no pudo terminar."
 ¿Y qué rey, cuando sale en campaña contra otro, no se sienta antes a considerar si con diez mil hombres puede enfrentar al que viene contra él con veinte mil? Por el contrario, mientras el otro rey está todavía lejos, envía una embajada para negociar la paz. De la misma manera, cualquiera de ustedes que no renuncie a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo.»





Para la reflexión personal
Nos puede parecer que ser discípulo de Jesús  es algo fácil de ser deseado. La figura de Jesús se nos presenta atrayente por su santidad, su bondad. Tan humana y tan divina que no puede menos que impulsar el deseo de seguirlo.
Vemos hoy como incluso mucha gente que no es cristiana, en todos los lugares del mundo se muestra seducida  por la personalidad de Jesús y la ha propuesto como ideal. Pero al verdadero discípulo de Jesús, tal como El nos lo exige en el Evangelio, se le pide mucho más que una simple admiración a Jesús o un reconocimiento de sus cualidades y de sus virtudes. Jesús nos dice en el Evangelio: El que no carga con su cruz y me sigue, no puede ser mi discípulo. Seguir a Cristo de veras y de cerca, supone mucho. Por encima de todo debe estar el amor a Dios. En el Evangelio nos dice que debe superar el amor a nuestra familia e incluso a nosotros mismos. Y que si alguien o algo se opone a Cristo y nos separa del camino hacia El, debemos optar por el Señor. No es que  se nos plantee la disyuntiva entre querer a Jesús y a nadie más. Simplemente el Señor nos pide que no amemos a otro en mayor medida que a El.
Debemos amar a Jesús y a nuestro prójimo, empezando por el que tenemos más cerca, como son nuestros padres, nuestros maridos/mujeres y nuestros hijos.
Pero el amor a Dios es un amor distinto a los amores humanos, que precisamente se basan en el amor a Dios.
No estamos entre la espada y la pared, para elegir entre amar a Jesús y amar a los demás. Tenemos que amar primero a Jesús, y también a nuestro prójimo. Este Evangelio nos pide sencillamente que antepongamos el amor a Jesús a cualquier otro amor.
Porque Jesús es lo más importante. Quien tiene a Jesús lo tiene todo. Quién ama a Jesús, ama a todos. Pero eso sí, que ningún “amor” nos separe de su amor, que es la clave de su vida.
Jesús nos habla de analizar nuestros propios recursos, nuestras ventajas y nuestras limitaciones, para tomar decisiones sobre lo que debemos hacer o dejar de hacer.
En esta parábola compara la actitud que tiene que adoptar aquel que va a encarar una construcción, o una batalla.
Pero si puede ser importante en la vida el resultado de una construcción o una guerra, mucho más importante para cada uno de nosotros es tener éxito en ser discípulos fieles de Cristo.
Y para esta misión, que es común para todos los cristianos, resulta necesario examinarnos interiormente para descubrir que aspectos tenemos que corregir o mejorar para seguir más de cerca al Señor.
San Juan de la Cruz decía que el conocimiento de uno mismo es el primer paso que tiene que dar el alma para llegar al conocimiento de Dios.
Los buenos comerciantes hacen un balance cada día del estado de sus negocios. ¿Cuánto vendí hoy, cuánto gasté, que ganancia tuve? Tratan de descubrir donde pueden mejorar, cual es la causa de haber perdido un negocio. Hasta un mendigo revisa dónde le conviene pedir, y a qué hora, para poder obtener de la gente mayor ayuda.
Nuestro gran negocio de cada día es la correspondencia a la llamada del Señor. No existe nada que tenga tanto valor como el acercarnos cada día un poco más a Cristo.
Al final Jesús nos pide renunciar a todo lo que poseemos para ser su discípulo. Renunciar no necesariamente sea el dejar todo y seguirlo, para algunos tal vez sí. Pero lo más probable que nos esté invitando a desprendernos o despegar el corazón de todo lo que nos quita vida y libertad, como puede ser nuestro ego o egoísmo que nos hace sufrir por todo, renunciar a nuestros impulsos de agresividad con los que nos dañamos a nosotros  y a los demás, a encerrarnos en nosotros mismos y no salir al encuentro con los otros, a la pereza, a no darnos tiempo para hablar con el Señor y decirle que lo queremos, que lo necesitamos o que estamos enfadados porque no se dan las cosas como esperamos.
También puede ser renunciar a afectos desordenados a cosas, ideas, proyectos,  personas que nos tienen apresados y no nos permiten seguir a Jesús y a sus invitaciones.
Me imagino el lugar…
Un camino por donde va caminando Jesús y un gran gentío que lo acompaña...
Pido al Señor… lo que quiero
Señor quiero renunciar a todo lo que me separa de ti: mi ego enfermizo y susceptible, mis impulsos de agresividad, los afectos desordenados que me esclavizan, el negarme a aceptar tu amor y tus invitaciones, que tome mi cruz y te siga…. O lo que te sientas movido a pedir.

LA CONTEMPLACION EN TRES PASOS
La oración Ignaciana es esencialmente contemplación.
Ella se acerca al misterio desde una tripe perspectiva: Viendo a los personajes, escuchando lo que ellos hablan y mirando lo que hacen, para sacar algún provecho.
1° Momento: veo a los personajes de la escena
Jesús, a sus discípulos y al gentío que lo acompañan.

Reflexiono en mi, me pregunto ...

2° momento: Escucho lo que dicen o hablan las personas.
“cualquiera que venga a mi y quiera ser mi discípulo que me ame más que a todos”
 “el que quiera seguirme que renuncie a todo lo que posee”   
Reflexionamos en nosotros mismo para sacar algún provecho.

3°Momento: Miro lo que hacen…

Los discípulos escuchan a Jesús, se sorprenden de lo que dice. Le preguntan sus dudas.
Siempre buscando sacar algún provecho respecto de nuestra vida. ¿Qué me dice esto a mí?

Hablo Con Dios
La contemplación es también momento de encuentro, puedo cerrar mi oración hablando con Dios o dialogando con Jesús acerca de cómo la pregunta del de Jesús también a mi me toca responderla... podemos hablarle de nuestros temores, o de nuestra alegría... podemos pedirle su espíritu para poder proclamar con nuestras palabra y nuestras vidas que Jesús es el enviado del Padre.

Termino rezando un Padre Nuestro o alguna oración que me de devoción.


EXAMEN DE LA ORACIÓN: Algunos pasos que pueden ayudar:

1º paso: Pídele a Dios
memoria para recordar los regalos que Dios te ha dado en esta oración
entendimiento para comprender su significado
voluntad para realizar el deseo que me ha manifestado
2º paso: Reviso si he puesto los medios para que me vaya bien en la oración
¿Me hice consciente de que iba a hablar con Dios y me preparé para el encuentro?
¿Tomé un tiempo para serenarme antes de dar comienzo a la oración?
¿Hice momentos de silencio para ponerme en su presencia y disponerme a escuchar lo que Dios quería comunicarme?
3º paso: ¿Con qué sentimientos terminé la oración? Utiliza palabras que lo definan: paz, alegría, confianza, sensación de perder el tiempo, ansiedad...
4º paso: ¿He visto algo con claridad? ¿Alguna idea ha cobrado fuerza dentro de mi?
5º paso: ¿A qué me he sentido animado? ¿Qué invitación me hace Jesús?
6º Paso: ¿Que medio voy a utilizar para responder a esa invitación?
7º paso: termino agradeciéndole a Dios este encuentro y le pido que me ayude a poner por obra lo que el me ha mostrado. Rezo un Padre Nuestro.
8º paso: escribo brevemente lo más resaltante.


PARA COMPARTIR EN GRUPO:

Para los grupos nuevos
1.- Nos presentamos: edad, lugar de donde soy, lugar donde vivo actualmente, ¿Estudio? ,¿Dónde? ¿En qué año? ¿Trabajo? ¿En qué?

Para los grupos ya formados
1.- ¿Cómo es tu vida de oración?

Para todos
2.- Desde tu experiencia de oración ¿Qué cosas son importantes? Y a ti ¿Que cosas te ayudan?
3.- ¿Que te llegó de esta oración?
4.- Desde tu experiencia de Oración: ¿Cómo identificas la voz de Dios de las demás voces? 

Domingo 29 de Agosto: Si te invitan

La Preparación
Busco un lugar que me ayude al encuentro con Dios, donde este cómodo y tranquilo. Busco una postura corporal para orar, hago un gesto de reverencia. Respiro lenta y profundamente para tranquilizarme, para relajarme, para que mi cuerpo también entre en oración, y preparo mi corazón para este encuentro… 

Presencia de Dios
Busco la paz, me presento ante Él, siento que Dios me mira, me escucha, me conoce… Tomo el tiempo necesario para esto, no se trata de hacer un esfuerzo por acercarme a Dios sino de dejarlo entrar y estar frente a El con toda confianza. Su presencia es puramente amorosa, no viene a reprocharme ni a condenarme… viene a estar conmigo. 

Leo el texto a contemplar
Evangelio según San Lucas 14,1.7-14


1 Un sábado, Jesús entró a comer en casa de uno de los principales fariseos. Ellos lo observaban atentamente.
7 Y al notar cómo los invitados buscaban los primeros puestos, les dijo esta parábola: 8 «Si te invitan a un banquete de bodas, no te coloques en el primer lugar, porque puede suceder que haya sido invitada otra persona más importante que tú, 9 y cuando llegue el que los invitó a los dos, tenga que decirte: “Déjale el sitio”, y así, lleno de vergüenza, tengas que ponerte en el último lugar. 10 Al contrario, cuando te inviten, ve a colocarte en el último sitio, de manera que cuando llegue el que te invitó, te diga: “Amigo, acércate más”, y así quedarás bien delante de todos los invitados. 11 Porque todo el que se ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado».
12 Después dijo al que lo había invitado: «Cuando des un almuerzo o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos, no sea que ellos te inviten a su vez, y así tengas tu recompensa. 13 Al contrario, cuando des un banquete, invita a los pobres, a los lisiados, a los paralíticos, a los ciegos. 14 ¡Feliz de ti, porque ellos no tienen cómo retribuirte, y así tendrás tu recompensa en la resurrección de los justos!».
Me imagino el lugar…
Me imagino el lugar del banquete, la disposición de las mesas, el espacio, la luz, los lugares, etc....

Pido al Señor… lo que quiero
Conocimiento interno del Señor para que más lo ame y más lo siga. 

LA CONTEMPLACIÓN EN TRES PASOS
La oración Ignaciana es esencialmente contemplación.
Ella se acerca al misterio desde una tripe perspectiva: Viendo a los personajes, escuchando lo que ellos hablan y mirando lo que hacen, para sacar algún provecho.

1° Momento: veo a los personajes de la escena
Me centro en Jesús, él también había sido invitado a esta fiesta... tal vez asistió porque tenía algo que compartir con el anfitrión de la fiesta... tal vez una amistad... Tratamos de meternos en el Corazón de Jesús para reconocer en él sus motivaciones....
Vemos también a los invitados... toda fiesta también es un momento de encuentro y socialización.
Reconocemos algunos de los invitados, ellos buscan los primeros puestos. Para ellos, más que el encuentro, primero está el aparecer; más que “ser” les importa “figurar” ser vistos...


Reflexiono en mi, me pregunto cómo es mi modo de estar cuando “hago sociales”. ¿que es lo importante en mi vida, ser o aparecer?

2° momento: Escucho lo que hablan las personas.
Escuchamos a Jesús, en medio de la fiesta cuenta un cuento, relata una parábola...
Escuchamos atentamente la parábola... nos metemos dentro, nos hacemos participes de la escena...
Sentimos a Jesús que habla de los últimos y de los primeros... de los humillados y de los ensalzados...


Una de las peores cosas que nos puede suceder en la vida es estar desubicado, peor aún es estar desubicado y no darse cuenta y pésimo es que nuestra desubicación sea puesta en evidencia... este es el caso de la parábola...


Reflexionamos en nosotros mismo para sacar algún provecho.

3°Momento: Miro lo que hacen…
Miramos de vuelta la escena...
Nos imaginamos la situación de la parábola...
...que humillante es ser corrido de lugar, que vergonzoso es que nos “re-categoricen, y nos bajen el escalafón... pero da más vergüenza ajena cuando uno se da cuenta de que el otro es una “escalador” un “ventajista” que no le importa cómo llegar a los primeros puestos.... para muchos lo importante es estar en la “cresta de la Ola”. Esta es la dinámica del mundo.
El Reino funciona de otra manera...


Vemos cómo los que se creen primeros tienen que cambiar de lugar para empezar a ser lo últimos y al revés.


Reflexionamos para sacar algún provecho.

Hablo Con Dios
La contemplación es también momento de encuentro, puedo cerrar mi oración hablando con Dios Padre o dialogando con Jesús acerca del Reino... así como también acerca de lo que necesitamos y de lo que podemos ofrecerle... podemos hablarle de nuestros temores, o de nuestra alegría... podemos pedirle su espíritu para poder proclamar con nuestras palabras y nuestras vidas que Jesús es el enviado del Padre.


Termino rezando un Padre Nuestro o alguna oración que me de devoción.


EXAMEN DE LA ORACIÓN:
1º paso: Pídele a Dios
memoria para recordar los regalos que Dios te ha dado en esta oración
entendimiento para comprender su significado
voluntad para realizar el deseo que me ha manifestado
2º paso: Reviso si he puesto los medios para que me vaya bien en la oración
¿Me hice consciente de que iba a hablar con Dios y me preparé para el encuentro?
¿Tomé un tiempo para serenarme antes de dar comienzo a la oración?
¿Hice momentos de silencio para ponerme en su presencia y disponerme a escuchar lo que Dios quería comunicarme?
3º paso: ¿Con qué sentimientos terminé la oración? Utiliza palabras que lo definan: paz, alegría, confianza, sensación de perder el tiempo, ansiedad...
4º paso: ¿He visto algo con claridad? ¿Alguna idea ha cobrado fuerza dentro de mi?
5º paso: ¿A qué me he sentido animado? ¿Qué invitación me hace Jesús?
6º Paso: ¿Que medio voy a utilizar para responder a esa invitación?
7º paso: termino agradeciéndole a Dios este encuentro y le pido que me ayude a poner por obra lo que el me ha mostrado. Rezo un Padre Nuestro.
8º paso: escribo brevemente lo más resaltante.