miércoles, 17 de noviembre de 2010

"Se acercaron algunos saduceos" - Domingo 7 de noviembre

La Preparación


Busco un lugar que me ayude al encuentro con Dios, donde este cómodo y tranquilo. Busco una postura corporal para orar, hago un gesto de reverencia. Respiro lenta y profundamente para tranquilizarme, para relajarme, para que mi cuerpo también entre en oración, y preparo mi corazón para este encuentro…

Presencia de Dios

Busco la paz, me presento ante Él, siento que Dios me mira, me escucha, me conoce… Tomo el tiempo necesario para esto, no se trata de hacer un esfuerzo por acercarme a Dios sino de dejarlo entrar y estar frente a El con toda confianza. Su presencia es puramente amorosa, no viene a reprocharme ni a condenarme… viene a estar conmigo.

Leo el texto a contemplar

Evangelio según San Lucas 20,27-38

Se le acercaron algunos saduceos, que niegan la resurrección, y le dijeron: «Maestro, Moisés nos ha ordenado: Si alguien esta casado y muere sin tener hijos, que su hermano para darle descendencia se case con la viuda. Ahora bien, había siete hermanos. El primero se casó y murió sin tener hijos. El segundo se casó con la viuda, y luego el tercero. Y así murieron los siete sin dejar descendencia. Finalmente, también murió la mujer. Cuando resuciten los muertos, ¿de quién será esposa, ya que los siete la tuvieron por mujer?».

Jesús les respondió: «En este mundo los hombres y las mujeres se casan, pero los que son juzgados dignos de participar del mundo futuro y de la resurrección, no se casan. Ya no pueden morir, porque son semejantes a los ángeles y, al ser hijos de la resurrección, son hijos de Dios. Que los muertos van a resucitar, Moisés lo ha dado a entender en el pasaje de la zarza, cuando llama al Señor porque él no es un Dios de muertos, sino de vivientes; todos, en efecto, viven para él».

Me imagino el lugar…

Jesús ha entrado en Jerusalén, nos imaginamos a Jesús en una de las tantas plazas publicas de la ciudad, a la vista de todos, en un lugar amplio y espacioso.

Pido al Señor… lo que quiero

Conocimiento interno del Señor para que más lo ame y más lo siga.



LA CONTEMPLACION EN TRES PASOS

La oración Ignaciana es esencialmente contemplación.

Ella se acerca al misterio desde una tripe perspectiva: Viendo a los personajes, escuchando lo que ellos hablan y mirando lo que hacen, para sacar algún provecho.

1° Momento: Veo a los personajes de la escena

¿Quienes son los Saduceos? Los saduceos era un grupo formado por una clase selecta de Judíos, en general ricos y de una posición social privilegiada. Ellos solo admitían de la Biblia los 5 primeros libros (La Thorá) teniendo a los demás bajo sospecha de herejía (esto era porque los demás libros criticaban duramente a los ricos y sus riquezas)

En el Centro de la vida de los Saduceos esta la preocupación de la Felicidad: ¿Cuando y dónde vamos a ser Felices? Cómo ellos no creían en la vida eterna, la única posibilidad de felicidad, de realización empezaba y terminaba con esta vida. Tristemente para ellos todo comenzaba y terminaba en esta vida, todo se acababa con la muerte. Hoy diríamos que viven el materialismo práctico.

Vemos a Jesús, El se deja preguntar, no tiene miedo a las preguntas inquietantes, es más deja que ellas, impacten en su vida...porque muchas veces, algunas preguntas inquietantes lo ayudan para llegar al corazón del misterio, al núcleo de su Fe.

Reflexiono en mi, me pregunto... acerca de las preguntas inquietantes de mi vida: ¿Dejo que ellas me ayuden a entrar en el corazón del misterio?

2° momento: Escucho lo que hablan las personas.

Escuchamos la pregunta de los Saduceos... ellos ridiculizan a Jesús con el caso de la viuda y los 7 hermanos. De quien será mujer... a quién le pertenecerá. Esta es una pregunta ridícula.

¿Por qué es ridícula la pregunta?

Los Saduceos tenían un problema con el tema de los bienes. Su razonamiento era el siguiente: Si todo termina con la muerte: ¿A quien vamos a dejar todo lo que logramos en esta vida? En este razonamiento la respuesta es evidente: a la familia. Tristemente para ellos hasta la mujer se convierte en un objeto de comercio y de ganancia.

Escuchamos a Jesús;: No será mujer de nadie, porque en la vida eterna, no tendremos necesidad de casarnos, seremos como ángeles.

La respuesta de Jesús es aún más desconcertante. La razón es que esta respuesta no responde a la pregunta que le han hecho.

De alguna manera Jesús cambia la pregunta de los fariseos dando otra respuesta.

Si la pregunta hubiese sido: ¿A quién amará más?, Jesús hubiese respondido: amará a Dios con todo su corazón, con toda su alma, con todo su espíritu, como los ángeles... y el amor a las demás cosas estará subordinado a este.

La preocupación de los Saduceos era la descendencia, solo por una cuestión económica, Jesús plantea otro tipo de relación: quién es un materialista práctico, piensa en la descendencia como modo de perpetuarse, ya que la muerte tiene la última palabra... quién cree que la muerte puede ser vencida, sólo se tiene que preocupar por la vida, la propia y la de los demás.

Reflexionamos en nosotros mismo para sacar algún provecho.¿donde pongo yo el centro de mi vida?

3°Momento: Miro lo que hacen…

Miramos de vuelta la escena, que hacen los Saduceos, preguntas, se hacen los astutos, quieren ridiculizar a Jesús... en lo que hacen se nota lo que creen.

Miramos a Jesús, él nunca deja una pregunta sin responder, jamás deja que una cuestión inquietante derribe su Fe, sino al contrario, de la inquietud, se lanza al corazón del misterio para descubrir en lo profundo de la pregunta a AQUEL que es respuesta a nuestros anhelos más profundos.

Reflexionamos para sacar algún provecho.

Hablo Con Dios

La contemplación es también momento de encuentro, puedo cerrar mi oración hablando con Dios Padre o dialogando con Jesús acerca del Reino... así como también acerca de lo que necesitamos y de lo que podemos ofrecerle... podemos hablarle de nuestros temores, o de nuestra alegría...

Termino rezando un Padre Nuestro o alguna oración que me de devoción.

EXÁMEN DE LA ORACIÓN:

1º paso: Pídele a Dios

– memoria para recordar los regalos que Dios te ha dado en esta oración

– entendimiento para comprender su significado

– voluntad para realizar el deseo que me ha manifestado

2º paso: Reviso si he puesto los medios para que me vaya bien en la oración

– ¿Me hice consciente de que iba a hablar con Dios y me preparé para el encuentro?

– ¿Tomé un tiempo para serenarme antes de dar comienzo a la oración?

– ¿Hice momentos de silencio para ponerme en su presencia y disponerme a escuchar lo que Dios quería comunicarme?

3º paso: ¿Con qué sentimientos terminé la oración? Utiliza palabras que lo definan: paz, alegría, confianza, sensación de perder el tiempo, ansiedad...

4º paso: ¿He visto algo con claridad? ¿Alguna idea ha cobrado fuerza dentro de mi?

5º paso: ¿A qué me he sentido animado? ¿Qué invitación me hace Jesús?

6º Paso: ¿Que medio voy a utilizar para responder a esa invitación?

7º paso: termino agradeciéndole a Dios este encuentro y le pido que me ayude a poner por obra lo que el me ha mostrado. Rezo un Padre Nuestro.

8º paso: escribo brevemente lo más resaltante.

¿Cómo vivimos nuestra fe en la vida eterna?

¿Que cosas o situaciones no nos dejan pensar en la vida que Jesús nos trae, atándonos a un “materialismo” practico?

Zaqueo - Domingo 31 de octubre

La Preparación


Busco un lugar que me ayude al encuentro con Dios, donde este cómodo y tranquilo. Busco una postura corporal para orar, hago un gesto de reverencia. Respiro lenta y profundamente para tranquilizarme, para relajarme, para que mi cuerpo también entre en oración, y preparo mi corazón para este encuentro…

Presencia de Dios

Busco la paz, me presento ante Él, siento que Dios me mira, me escucha, me conoce… Tomo el tiempo necesario para esto, no se trata de hacer un esfuerzo por acercarme a Dios sino de dejarlo entrar y estar frente a El con toda confianza. Su presencia es puramente amorosa, no viene a reprocharme ni a condenarme… viene a estar conmigo.

Leo el texto a contemplar

Evangelio según San Lucas 19, 1-10

1 Jesús entró en Jericó y atravesaba la ciudad. 2 Allí vivía un hombre muy rico llamado Zaqueo, que era jefe de los publicanos. 3 Él quería ver quién era Jesús, pero no podía a causa de la multitud, porque era de baja estatura. 4 Entonces se adelantó y subió a un sicomoro para poder verlo, porque iba a pasar por allí. 5 Al llegar a ese lugar, Jesús miró hacia arriba y le dijo: «Zaqueo, baja pronto, porque hoy tengo que alojarme en tu casa». 6 Zaqueo bajó rápidamente y lo recibió con alegría. 7 Al ver esto, todos murmuraban, diciendo: «Se ha ido a alojar en casa de un pecador». 8 Pero Zaqueo dijo resueltamente al Señor: «Señor, ahora mismo voy a dar la mitad de mis bienes a los pobres, y si he perjudicado a alguien, le daré cuatro veces más». 9 Y Jesús le dijo: «Hoy ha llegado la salvación a esta casa, ya que también este hombre es un hijo de Abraham, 10 porque el Hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo que estaba perdido».



Me imagino el lugar…

Pido al Señor… lo que quiero

Conocimiento interno del Señor para que más lo ame y más lo siga.

Para mi contemplación

En el evangelio de hoy, Jesús nos enseña hoy que el Padre–Dios no deja de ser el mismo, siempre compasivo perdonador, amigo de la vida, siempre saliendo al encuentro de sus hijos y construyendo con ellos una relación nueva de amor. Las lecturas de este domingo son una preciosa descripción de este comportamiento de Dios con la persona humana. Nos dicen que Dios ama entrañablemente todo lo que existe, porque su aliento de vida está en todas las cosas.

El episodio de la conversión de Zaqueo se encuentra en el itinerario o “camino” de Jesús hacia Jerusalén y sólo lo encontramos narrado por el evangelio de Lucas. En él pone de manifiesto el evangelista, una vez más, algunas de las características más destacadas de su teología: la misericordia de Dios hacia los pecadores, la necesidad del arrepentimiento, la exigencia de renunciar a los bienes, el interés de Jesús por rescatar lo que está “perdido”. Este evangelio es una ocasión excelente para recordar que éstos son los temas que se destacan en el material particular de la tradición lucana y que resaltan la predilección de Jesús por los pobres, marginados y excluidos.

El relato nos muestra la pedagogía de Dios, en la persona de Jesús, hacia aquellos que actúan mal. Dios es paciente y compasivo, lento a la ira y rico en misericordia, corrige lentamente, respeta los ritmos y siempre busca la vida y la reconciliación. En este sentido, Dios es definido como “el amigo de la vida”, y buscando ésta, su auténtica gloria, sale hacia el pecador y lo corrige, le brinda su amor y lo salva.

Muy seguramente nosotros, por nuestra incapacidad de acoger y perdonar, no hubiéramos considerado a Zaqueo como un hijo bienaventurado de Dios, como no lo consideraron sus paisanos que murmuraron contra Jesús diciendo: “Ha ido a hospedarse a casa de un hombre pecador”. Decididamente, Jesús y sus coetáneos creían en un Dios diferente. Por eso pensaban también de forma diferente. Para el judaísmo de la época el perdón era cuestión de ritos de purificación hechos en el templo con la mediación del sacerdote, era un puro cumplimiento; para Jesús la oferta del perdón se realiza por medio del Hijo del hombre, ya no en el templo sino en cualquier casa, y con ese perdón se ofrece también la liberación total de lo que oprime al ser humano.

Por eso, la actitud de Jesús es sorprendente, sale al encuentro de Zaqueo y le regala su amor: lo mira, le habla, desea hospedarse en su casa, quiere compartir su propia miseria y su pecado (robo, fraude, corrupción) y ser acogido en su libertad para la conversión.

La actitud de Jesús es la que produce la conversión que se realiza en la libertad. Todo lo que le pasa a Zaqueo es fruto del amor de Dios que actúa en su hijo Jesús, es la manifestación de la misericordia y la compasión de Dios que perdona y da la fuerza para cambiar. De esta manera la vida se reconstruye y me puedo liberar de todas las ataduras que me esclavizan, puedo entregarlo todo, sin miedos y sin restricciones. Con esta actitud, Zaqueo se constituye en prototipo de discípulo, porque nos muestra de qué manera la conversión influye en nuestra relación con los bienes materiales; y en segundo lugar nos recuerda las exigencias que conlleva seguir a Jesús hasta el final. Aquí la salvación que llega en la persona de Jesús opera un cambio radical de vida.

No dudemos que Jesús nos está llamando también a nosotros a la conversión, nos está invitando a que cambiemos radicalmente nuestra vida. No se lo neguemos, no se lo impidamos. El Señor nos propone unirnos a El, ser sus discípulos y a ejemplo de Zaqueo ser capaces de despojarnos de todo lo que no nos permite vivir auténticamente como cristianos. Esta misma experiencia es la de muchos otros testigos de Jesús que, mirados por El, se convirtieron, renació su dignidad, y recuperaron la vida.

Aceptemos la mirada de Jesús, dejemos que El se tropiece con nosotros en el camino e invitémoslo a nuestra casa para que El pueda sanar nuestras heridas y reconfortar nuestro corazón. No tengamos miedo, dejémonos seducir por el Señor, por el maestro, para confesar nuestras mentiras, arrepentirnos, expresar nuestra necesidad de ser justos, devolver lo que le hemos quitado al otro... No dudemos, Jesús nos dará la fuerza de su perdón. El Señor está con nosotros para que experimentemos su amor. El ya nos ha perdonado, por eso es posible la conversión.

Jesús opta por los pobres, mira la vida desde su óptica, es uno de los pobres, y comparte con ellos su causa. Evidentemente, no excluye a las personas ricas, y ése es el caso de Zaqueo. Pero Jesús no es neutral en el tema de riqueza-pobreza. Su encuentro con Zaqueo no deja a éste indiferente: Jesús lo desafía a pronunciarse, incluso económicamente. Jesús no excluye a Zaqueo, ni a ninguna otra persona rica, pero «sí excluye el modo de vida de los ricos», exigiéndoles la justicia y el amor. La opción por los pobres no excluye a ninguna persona (¡al contrario, desearía alcanzar y cambiar a todos los que no asumen la causa de los pobres!). Lo que excluye es la forma de vida de los ricos, la opresión y la injusticia.

Hablo Con Dios

La contemplación es también momento de encuentro, puedo cerrar mi oración hablando con Dios Padre o dialogando con Jesús acerca del Reino... así como también acerca de lo que necesitamos y de lo que podemos ofrecerle... podemos hablarle de nuestros temores, o de nuestra alegría... podemos pedirle su espíritu para poder proclamar con nuestras palabra y nuestras vidas que Jesús es el enviado del Padre.

Termino rezando un Padre Nuestro o alguna otra oración.

EXÁMEN DE LA ORACIÓN:

1º paso: Pídele a Dios

– memoria para recordar los regalos que Dios te ha dado en esta oración

– entendimiento para comprender su significado

– voluntad para realizar el deseo que me ha manifestado

2º paso: Reviso si he puesto los medios para que me vaya bien en la oración

– ¿Me hice consciente de que iba a hablar con Dios y me preparé para el encuentro?

– ¿Tomé un tiempo para serenarme antes de dar comienzo a la oración?

– ¿Hice momentos de silencio para ponerme en su presencia y disponerme a escuchar lo que Dios quería comunicarme?

3º paso: ¿Con qué sentimientos terminé la oración? Utiliza palabras que lo definan: paz, alegría, confianza, sensación de perder el tiempo, ansiedad...

4º paso: ¿He visto algo con claridad? ¿Alguna idea ha cobrado fuerza dentro de mi?

5º paso: ¿A qué me he sentido animado? ¿Qué invitación me hace Jesús?

6º Paso: ¿Que medio voy a utilizar para responder a esa invitación?

7º paso: termino agradeciéndole a Dios este encuentro y le pido que me ayude a poner por obra lo que el me ha mostrado. Rezo un Padre Nuestro.

8º paso: escribo brevemente lo más resaltante.



¿Cómo experimento en mi vida la misericordia de Dios? ¿Qué significa convertirse?

- Nuestra vida, ¿está llena de aquella compasión y amistad que nos hace llorar con quien llora y compartir la alegría del que se siente gozoso, o bien se limita simplemente a “solucionar problemas”?

Los que se tenían por justos - Domingo 24 de octubre

La Preparación


Busco un lugar que me ayude al encuentro con Dios, donde este cómodo y tranquilo. Busco una postura corporal para orar, hago un gesto de reverencia. Respiro lenta y profundamente para tranquilizarme, para relajarme, para que mi cuerpo también entre en oración, y preparo mi corazón para este encuentro…

Presencia de Dios

Busco la paz, me presento ante Él, siento que Dios me mira, me escucha, me conoce… Tomo el tiempo necesario para esto, no se trata de hacer un esfuerzo por acercarme a Dios sino de dejarlo entrar y estar frente a El con toda confianza. Su presencia es puramente amorosa, no viene a reprocharme ni a condenarme… viene a estar conmigo.

Leo el texto a contemplar

Evangelio según San Lucas 18, 9-14

Y refiriéndose a algunos que se tenían por justos y despreciaban a los demás, dijo también esta parábola: «Dos hombres subieron al Templo para orar: uno era fariseo y el otro, publicano. El fariseo, de pie, oraba en voz baja: “Dios mío, te doy gracias porque no soy como los demás hombres, que son ladrones, injustos y adúlteros; ni tampoco como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago la décima parte de todas mis entradas”. En cambio el publicano, manteniéndose a distancia, no se animaba siquiera a levantar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: “¡Dios mío, ten piedad de mí, que soy un pecador!”. Les aseguro que este último volvió a su casa justificado, pero no el primero. Porque todo el que se ensalza será humillado y el que se humilla será ensalzado».

Me imagino el lugar…

Nos imaginamos el lugar donde Jesús solia hablar a la gente, seguramente es una plaza o la entrada del templo. Un lugar amplio y abierto, porque así hablaba Jesús.

Pido al Señor… lo que quiero

Conocimiento interno del Señor para que más lo ame y más lo siga.

LA CONTEMPLACION EN TRES PASOS

La oración Ignaciana es esencialmente contemplación.

Ella se acerca al misterio desde una tripe perspectiva: Viendo a los personajes, escuchando lo que ellos hablan y mirando lo que hacen, para sacar algún provecho.

1° Momento: veo a los personajes de la escena

Vemos a los personajes, por un lado un fariseo que se tenía por justo... esta persona hacia todo lo que tenía que hacer, su vida seguía al pie de la letra las reglas y las normas y estaba orgullosa por eso.

Este fariseo es auto-suficiente, se consideraba de “los buenos” y se atribuía a si mismo el merito de su santidad.

Por otro lado vemos al publicano, un hombre que tiene conciencia de si mismo, su conocimiento de si mismo era tal que veía la “fealdad y la malicia de sus pecados” que lo hacían indigno de acercarse a Dios para pedirle algo.

Reflexiono en mi...


2° Momento: Escucho lo que hablan las personas.

Escuchamos a los personajes:

Por un lado el Fariseo … Te doy gracias pero es falsa su acción de Gracias porque no agradece a Dios el ser bueno, sino el no ser como los demás. Es triste la situación de este fariseo, pues no encuentra en si mismo una buena razón para dar gracias.

Lo escuchamos “pasándole factura a Dios” ayuno dos veces por semana, pago el diezmo. Para este fariseo “Dios es un empleado en un mostrador, da para recibir”. Si él, por sus propios méritos, ha llegado a ser tan bueno, Dios no tiene más remedio que pagarle por su esfuerzo. Quiere convertir a Dios en su deudor.

Escuchamos al publicano decir desde el fondo del templo: “¡Dios mío, ten piedad de mí, que soy un pecador!”

Él reconoce su límite y su pecado y esto le devuelve la alegría de la salvación.

El publicano regresa a su casa con el perdón de Dios porque fue capaz de dejar que Dios viese su corazón; el fariseo se fue a su casa sin nada porque solo supo mostrarle a Dios que su corazón era como las tabla de la ley, de piedra.

Reflexionamos en nosotros mismo para sacar algún provecho.



3°Momento: Miro lo que hacen…

Miramos de vuelta la escena...

Hay dos actitudes, la del fariseo que está de pie... el quiere tratar a Dios de igual a igual... pero en realidad esta de pie delante de Dios como quien comercia y quiere sacar una ventaja... porque esa es la actitud del astuto comerciante, aprovechar cualquier situación para lucrar.

Vemos al fariseo, que no se animaba a levantar los ojos...y se golpeaba el pecho... porque en el fondo quería estar delante de Dios de pie, pero su límite y su pecado no lo dejaban.

Vemos cómo el publicano se fue erguido, porque acepto la ayuda, porque se supo limitado; en cambio el Fariseo se fue igual o peor que antes, porque para el, su Dios, su salvación era el mismo.

Reflexionamos para sacar algún provecho.

Hablo Con Dios

La contemplación es también momento de encuentro, puedo cerrar mi oración hablando con Dios Padre o dialogando con Jesús acerca del Reino... así como también acerca de lo que necesitamos y de lo que podemos ofrecerle... podemos hablarle de nuestros temores, o de nuestra alegría... podemos pedirle su espíritu para poder proclamar con nuestras palabra y nuestras vidas que Jesús es el enviado del Padre.

Termino rezando un Padre Nuestro o alguna oración que me de devoción.



EXÁMEN DE LA ORACIÓN:

1º paso: Pídele a Dios

– memoria para recordar los regalos que Dios te ha dado en esta oración

– entendimiento para comprender su significado

– voluntad para realizar el deseo que me ha manifestado

2º paso: Reviso si he puesto los medios para que me vaya bien en la oración

– ¿Me hice consciente de que iba a hablar con Dios y me preparé para el encuentro?

– ¿Tomé un tiempo para serenarme antes de dar comienzo a la oración?

– ¿Hice momentos de silencio para ponerme en su presencia y disponerme a escuchar lo que Dios quería comunicarme?

3º paso: ¿Con qué sentimientos terminé la oración? Utiliza palabras que lo definan: paz, alegría, confianza, sensación de perder el tiempo, ansiedad...

4º paso: ¿He visto algo con claridad? ¿Alguna idea ha cobrado fuerza dentro de mi?

5º paso: ¿A qué me he sentido animado? ¿Qué invitación me hace Jesús?

6º Paso: ¿Que medio voy a utilizar para responder a esa invitación?

7º paso: termino agradeciéndole a Dios este encuentro y le pido que me ayude a poner por obra lo que el me ha mostrado. Rezo un Padre Nuestro.

8º paso: escribo brevemente lo más resaltante.





Para el grupo

1.- ¿Cómo es mi manera de tratar con Dios?

2.- Cuando hago oración ¿Me creo mejor que los demás?

3.- ¿Abro mi corazón al amor gratuito de Dios?

martes, 12 de octubre de 2010

Domingo 17 de Octubre

La Preparación
Busco un lugar que me ayude al encuentro con Dios, donde este cómodo y tranquilo. Busco una postura corporal para orar, hago un gesto de reverencia. Respiro lenta y profundamente para tranquilizarme, para relajarme, para que mi cuerpo también entre en oración, y preparo mi corazón para este encuentro…
Presencia de Dios
Busco la paz, me presento ante Él, siento que Dios me mira, me escucha, me conoce… Tomo el tiempo necesario para esto, no se trata de hacer un esfuerzo por acercarme a Dios sino de dejarlo entrar y estar frente a El con toda confianza. Su presencia es puramente amorosa, no viene a reprocharme ni a condenarme… viene a estar conmigo.
Leo el texto a contemplar
[10]Un sábado estaba enseñando en una sinagoga,[11]cuando se presentó una mujer que llevaba dieciocho años padeciendo por un espíritu. Andaba encorvada, sin poder enderezarse completamente.[12]Jesús, al verla, la llamó y le dijo: ---Mujer, quedas libre de tu enfermedad.[13]Le impuso las manos y al punto se enderezó y daba gloria a Dios.[14]El jefe de la sinagoga, indignado porque Jesús había sanado en sábado, intervino para decir a la gente: ---Hay seis días en que se debe trabajar: Vengan esos días a sanarse y no en sábado.[15]El Señor le respondió: ---¡Hipócritas! ¿No suelta cualquiera de ustedes al buey o al asno del pesebre para llevarlo a beber, aunque sea sábado?[16]Y a esta hija de Abrahán, a quien Satanás ha tenido atada dieciocho años, ¿no había que soltarle las ataduras en sábado?[17]Cuando decía esto, sus adversarios se sentían confundidos, mientras que la gente se alegraba de las maravillas que realizaba.(Lc 13,10)

[22]Cuando llegaron a Betsaida, le llevaron un ciego y le pidieron que lo tocase.[23]Tomando al ciego de la mano, lo sacó a las afueras de la aldea, le untó con saliva los ojos, le impuso las manos y le preguntó: ---¿Ves algo?[24]Y mientras recobraba la vista dijo: ---Veo hombres; los veo como árboles, pero caminando.[25]De nuevo le impuso las manos a los ojos. El ciego afinó la mirada, fue sanado y distinguía todo con claridad.[26]Jesús lo envió a casa y le dijo: ---¡Ni se te ocurra entrar en la aldea! (Mc 8,22-25)

Me imagino el lugar…
En el pueblo de Betsaida, un lugar con no muchas casas. Una especie de plaza con un pozo de agua.
Pido al Señor… lo que quiero
Ser tocados por el Señor para que enderece nuestra espalda y podamos salir de nosotros mismos. O pedirle: “Señor abre los ojos de mi corazón para que vea la realidad como vos la ves”. “Que descubra mi verdad”.
LA CONTEMPLACION EN TRES PASOS
La oración Ignaciana es esencialmente contemplación.
Ella se acerca al misterio desde una tripe perspectiva:
1-Viendo a los personajes,
2-escuchando lo que ellos hablan y
3-mirando lo que hacen, para sacar algún provecho.

Otra posibilidad es meditar y reflexionar sobre mí mismo: para ver ¿en qué medida me cuesta ver la realidad como este ciego o la mujer encorvada? ¿Qué pasa con mis esquemas mentales o engaños en la percepción de las cosas, personas, de mi mismo o de las situaciones?

DISTORCIONES DE LA REALIDAD
Las distorsiones cognitivas tienen que ver con nuestro modo de pensar, lecturas hechas de la realidad, conclusiones sacadas y esquemas mentales. En este proceso interviene la afectividad en gran medida. Llegar a la lectura correcta ayuda a dar con la verdad que nos hace libres, según nos dice Jesús en el Evangelio. Para eso necesitamos que nos abra los ojos interiores y nos ayude a conocernos a nosotros mismos.

Pensamientos dicotómicos
     Consiste en ver las cosas como blancas o negras, falsas o verdaderas, sin darse cuenta de que estos conceptos son sólo los dos extremos de un continuo. En muchos hay una tendencia muy frecuente de ver las cosas por los extremos: blancas o negras, cuando en realidad muchas veces son “grises” y  formando una “mezcla”.

Sobregeneralización
Consiste en ver un simple suceso negativo como un modelo de derrota o de frustración que nunca acabará. O también generalizar una experiencia o un conocimiento cayendo en el error de hacer de una experiencia particular una ley universal. Debemos cuestionar esas generalizaciones, porque resultan confusas e inadecuadas.
Estar abiertos a aceptar excepciones nos permite ser más realistas; las decisiones no tienen por qué ser todo o nada. La persona que piensa que siempre hace todo bien es una amenaza mayor que la que piensa que siempre lo hace todo mal. Las generalizaciones son un obstáculo para la comunicación clara. Las generalizaciones se expresan en palabras como: “todo”, “nada”, “siempre”, “nunca” y “ninguno”. Estos cuantificadores universales son limitativos, crean un filtro perceptivo o lo que se denomina “profecía de necesario cumplimiento”. Su efecto es que nos llevan a ver y a oír lo que queremos ver y oír o caer en aquello que tanto tememos.
 
 Ideas irracionales
Las ideas irracionales funcionan como esquemas mentales que los damos como por cierto y que necesariamente se deben cumplir, llevándonos a la descalificación de nosotros mismos, a la agresividad y peleas, a la ansiedad y temor, etc. Albert Ellis habla de 10 ideas irracionales.
1. Es tremendamente necesario para un adulto sentirse amado y aprobado por casi todas las personas importantes de su entorno. 2. Un ser humano ha de ser profundamente competente, adecuado y capaz de conseguir sus objetivos, en todos los aspectos posibles, para poder considerarse valioso. 3. Algunas personas son malas, malvadas, viciosas y deben ser severamente censuradas y castigadas por su maldad.

Descalificación de las experiencias positivas
Aquí se procede sin tener en cuenta las experiencias positivas por alguna razón, manteniendo una creencia negativa que realmente no está basada en su experiencia diaria. Con ello uno no se permite disfrutar sintiéndose bien, porque piensa que si se siente bien, después se sentirá mal. Por lo que incluso se siente mal por sentirse bien. Detrás de estas concepciones, es posible que se escondan sentimientos de culpa, que estarían impidiendo toda experiencia agradable por considerar que no se las merece o que tiene una gran cuenta pendiente que saldar, por lo tanto estaría cometiendo una injusticia.

Hablo Con Dios
La contemplación es también momento de encuentro, puedo cerrar mi oración hablando con Dios Padre  o dialogando con Jesús acerca del Reino... así como también acerca de lo que necesitamos y de lo que podemos ofrecerle... podemos hablarle de nuestros temores, o de nuestra alegría... podemos pedirle su espíritu para poder proclamar con nuestras palabra y nuestras vidas que Jesús es el salvador de los hombres o simplemente decirle “Señor te amo”.

Termino rezando un Padre Nuestro o alguna oración que me de devoción.

EXÁMEN DE LA ORACIÓN:
1º paso: Pídele a Dios
memoria para recordar los regalos que Dios te ha dado en esta oración
entendimiento para comprender su significado
voluntad para realizar el deseo que me ha manifestado
2º paso: Reviso si he puesto los medios para que me vaya bien en la oración
¿Me hice consciente de que iba a hablar con Dios y me preparé para el encuentro?
¿Tomé un tiempo para serenarme antes de dar comienzo a la oración?
¿Hice momentos de silencio para ponerme en su presencia y disponerme a escuchar lo que Dios quería comunicarme?
3º paso: ¿Con qué sentimientos terminé la oración? Utiliza palabras que lo definan: paz, alegría, confianza, sensación de perder el tiempo, ansiedad...
4º paso: ¿He visto algo con claridad? ¿Alguna idea ha cobrado fuerza dentro de mi?
5º paso: ¿A qué me he sentido animado? ¿Qué invitación me hace Jesús?
6º Paso: ¿Que medio voy a utilizar para responder a esa invitación?
7º paso: termino agradeciéndole a Dios este encuentro y le pido que me ayude a poner por obra lo que el me ha mostrado. Rezo un Padre Nuestro.
8º paso: escribo brevemente lo más resaltante.

lunes, 4 de octubre de 2010

Oración del 1° Encuentro de Representantes






La Preparación

Busco un lugar que me ayude al encuentro con Dios, donde este cómodo y tranquilo. Busco una postura corporal para orar, hago un gesto de reverencia. Respiro lenta y profundamente para tranquilizarme, para relajarme, para que mi cuerpo también entre en oración, y preparo mi corazón para este encuentro…

Presencia de Dios

Busco la paz, me presento ante Él, siento que Dios me mira, me escucha, me conoce… Tomo el tiempo necesario para esto, no se trata de hacer un esfuerzo por acercarme a Dios sino de dejarlo entrar y estar frente a El con toda confianza. Su presencia es puramente amorosa, no viene a reprocharme ni a condenarme… viene a estar conmigo.

Leo el texto a contemplar

Evangelio según San Lucas 5, 1-11

En una oportunidad, la multitud se amontonaba alrededor de Jesús para escuchar la Palabra de Dios, y él estaba de pie a la orilla del lago de Genesaret. Desde allí vio dos barcas junto a la orilla del lago; los pescadores habían bajado y estaban limpiando las redes. Jesús subió a una de las barcas, que era de Simón, y le pidió que se apartara un poco de la orilla; después se sentó, y enseñaba a la multitud desde la barca.

Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: «Navega mar adentro, y echen las redes». Simón le respondió: «Maestro, hemos trabajado la noche entera y no hemos sacado nada, pero si tú lo dices, echaré las redes». Así lo hicieron, y sacaron tal cantidad de peces, que las redes estaban a punto de romperse. Entonces hicieron señas a los compañeros de la otra barca para que fueran a ayudarlos. Ellos acudieron, y llenaron tanto las dos barcas, que casi se hundían.

Al ver esto, Simón Pedro se echó a los pies de Jesús y le dijo: «Aléjate de mí, Señor, porque soy un pecador». El temor se había apoderado de él y de los que lo acompañaban, por la cantidad de peces que habían recogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, compañeros de Simón. Pero Jesús dijo a Simón: «No temas, de ahora en adelante serás pescador de hombres». Ellos atracaron las barcas a la orilla y, abandonándolo todo, lo siguieron.

Me imagino el lugar…

El lago, tan querido y tan frecuentado por Jesús. Sus orillas, tan caminadas y transitadas por tanta gente, puestos de venta de pescados etc..

Pido al Señor… lo que quiero

Conocimiento interno del Señor para que más lo ame y más lo siga.


Para reflexionar en mi oración -Relectura

El día era como uno de tantos de Jesús, el escenario uno tan querido por el, las orillas del lago.

La multitud lo rodea, casi al punto de asfixiarlo... todos quieren ver y tocar a Jesús, pues de él salia una fuerza capaz de dar vida...

En un momento Jesús grita a Pedro: trae tu barca, acércala a la orilla, la gente me rodea por todas partes.

Jesús se sube y le dice a Pedro: aléjate un poco para que pueda hablarles, ¿no ves que están como ovejas sin pastor?

Pedro viendo a la multitud, pero sabiendo de la pasión de Jesús por ella, se aleja unos metros de la orilla.

Jesús contemplando aquella escena empieza como siempre su discurso: Mi Padre los ama... y los ama tanto que me pidió que les prepare un lugar... pero traten de entrar por la puerta estrecha, por que son las que llevan a donde esta preparado el banquete... allí estarán todos, ninguno dejará de estar presente, los invitados a primera hora y los últimos, como también aquello que están en las encrucijadas de los caminos... vistansen como requiere la ocasión; traje de fiesta... pero el que no tenga, que se ponga su mejor ropa y no se preocupe porque si el Padre viste tan hermosamente a los lirios del campo... seguramente él se ocupara de ustedes.

Así siguió toda la tarde. Al declinar el día, después de haber hablado de su Padre, y de su casa Jesús dice a Pedro:

- hemos terminado por hoy, la gente debe volver sus casas y pensar acerca de lo que hemos hablado... Pedro: navega mar adentro.

Como siempre Pedro veía en los ojos de Jesús la fatiga de un largo día que había comenzado bien temprano, pero también contemplaba la alegría de Jesús, esa misma alegría que transmitía cuando hablaba de su Padre, de la casa de su Padre, del Banquete que estaba ya listo y sobre todo del proyecto del Padre, el Reino y de su misión.

Navegando mar adentro, en lo más profundo del lago, Jesús poniéndose de pie dice a Pedro:

- Pedro, tirá las redes-

Pedro lo mira, con esa mirada tan conocida por Jesús y le dice:

Mirá Jesús, desde hace un par de años que te sigo, todavía no sé muy bien por qué, sólo se que no puedo dejar de hacerlo...

Te he escuchado hablar de muchas cosas; de cómo sembrar las semillas para que den frutos, de los peligrosas que pueden ser las aves y de lo nocivas que pueden ser las espinas... es más... muchas veces me han dado ganas de ser agricultor y hasta viñador. Otra veces te escuche hablar de ganadería, de cómo se cuida a la oveja descarriada, de como se la busca, de como se tiene que ser buen pastor y sobre todo el cuidado que se tiene que tener con los cuatreros que sólo vienen a robar, matar y destruir y esas veces también me vinieron ganas de cambiar de profesión y ser pastor... pero Jesús yo soy pescador... mi padre fue pescador... en mi familia son todos pescadores... si antes no me animé a cambiar de profesión fue tal vez porque me sentía “como pez fuera del agua” ... pero de pesca y sobre todo de este lago se mucho... se cuando se tiene que pescar y cuando no, se donde comen los peces y donde duermen... es más...me he pasado muchas noches hablando con los peces sobre mis miedos y mis sueños... te lo puede asegurar que aunque tengamos muchos deseos de pescar, por esta parte del lago no pasa ni el más infeliz de los peces... pero... me acuerdo la primera vez que nos enviaste a misionar... además de muchas recomendaciones practicas nos dijiste que todo lo que hiciéramos, lo hiciéramos en tu nombre... también he visto caminar a ese pobre paralítico, pusiste de pie a ese hombre que la vida lo había doblado en dos y lo obligaba a estar postrado... fue hermosos verlo caminar entre sus amigos y conocidos con la frente en alto... o aquella vez que hiciste que ese pobre ciego, el hijo de Timeo viera... no me voy a olvidar aquella vez que enojados fuimos a reclamarte que otros estaban haciendo milagros y que no pertenecían a nuestro grupo... y nos enseñaste que quien no esta contra nosotros está con nosotros... por eso, en tu nombre echaré las redes.

Los amigos de Jesús tiraron las redes y comenzaron a levantarlas, y el asombro fue grande, hasta tal punto que empezaron a tener miedo.

Jesús entendiendo la situación, como muchas veces lo había echo se arremangó la túnica y tirando de las redes les dijo:

Pedro, Juan, Santiago, amigos mios no teman, el temor los paraliza. Crean en Dios y también crean en mi... tienen las redes listas, tiren las redes a la derecha y a la izquierda de la barca, no pierdan cualquier oportunidad y sean conmigo pescadores de hombres . Pesquen en la orilla pero anímense a ir conmigo a lo profundo, vayan hasta los limites, animense a ir conmigo hasta las fronteras, allí donde las redes no han llegado, allí donde nadie fue .

Cómo en la oración ignaciana podemos reflexionar en nosotros mismos para sacar algún provecho.

Hablo Con Dios

Puedo cerrar mi oración hablando con Dios Padre o dialogando con Jesús acerca de las redes o del Reino... así como también acerca de lo que necesitamos y de lo que podemos ofrecerle... podemos hablarle de nuestros temores, o de nuestra alegría... podemos pedirle poder preparar las redes o salir a pescar con él.


Termino rezando un Padre Nuestro o alguna oración que me de devoción.